El empleo de los sexagenarios
La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (más conocida por su acrónimo en inglés, OECD) acaba de publicar alguna información interesante acerca del empleo de las personas mayores; en rigor, de aquellos que están en la franja de edad que va desde los 60 hasta los 65 años inclusive. No es demasiado sorpresivo que con los enormes avances de la medicina, que ha estirado sensiblemente la vida promedio de la gente, también haya crecido el porcentaje de ocupación laboral de quienes están en el referido grupo etario. En Estados Unidos, por ejemplo, ese grupo de la población activa estaba empleado en un 47,6% en el 2001. Hoy el porcentaje es superior, del 50,8%, lo que significa que la mitad de los norteamericanos que conforman su población activa y están entre los 60 y los 65 años se encuentra ocupada laboralmente. Notable, por cierto. En Gran Bretaña ese porcentaje, que en el 2001 era del 37,5%, es ahora del 44,4%. En Alemania, a su vez, era del 32,5% en el 2001 y hoy alcanza el 44,2% (casi idéntico al británico, entonces). En Francia las cosas, no obstante, son bien distintas. El porcentaje de ocupación para la franja analizada era de apenas el 9,9% en el 2001 y es ahora del 18,8%: se duplicó. Pero no como en Estados Unidos. Parece obvio que los franceses se retiran bastante antes que buena parte de sus socios de la Unión Europea; en rigor, desde la asunción del presidente François Hollande, desde los 60 años nuevamente. El promedio de ocupación laboral correspondiente a ese sector de la población activa para los 34 países que componen la OECD –teóricamente los más avanzados del mundo– era en el 2001 del 32,5% y es ahora del 40%. Ciertamente sorprendente. En cuanto a la franja siguiente, esto es a la que contiene a quienes tienen entre 65 y 69 años, la ocupación era –en el 2001– del 15,2% y ahora alcanza el 18,5%. Casi una de cada cinco personas de esa avanzada franja de la población activa trabaja, lo que sugiere que ha habido un gran avance en la vida útil de las personas. Es cierto, entonces, aquello de que hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente. Y en verdad cada vez viven más. Irónicamente, Oscar Wilde en su momento decía que el trabajo es, en rigor, el refugio de los que no tienen nada que hacer. No es así. Pero queda visto que cada vez se trabaja más tiempo. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (más conocida por su acrónimo en inglés, OECD) acaba de publicar alguna información interesante acerca del empleo de las personas mayores; en rigor, de aquellos que están en la franja de edad que va desde los 60 hasta los 65 años inclusive. No es demasiado sorpresivo que con los enormes avances de la medicina, que ha estirado sensiblemente la vida promedio de la gente, también haya crecido el porcentaje de ocupación laboral de quienes están en el referido grupo etario. En Estados Unidos, por ejemplo, ese grupo de la población activa estaba empleado en un 47,6% en el 2001. Hoy el porcentaje es superior, del 50,8%, lo que significa que la mitad de los norteamericanos que conforman su población activa y están entre los 60 y los 65 años se encuentra ocupada laboralmente. Notable, por cierto. En Gran Bretaña ese porcentaje, que en el 2001 era del 37,5%, es ahora del 44,4%. En Alemania, a su vez, era del 32,5% en el 2001 y hoy alcanza el 44,2% (casi idéntico al británico, entonces). En Francia las cosas, no obstante, son bien distintas. El porcentaje de ocupación para la franja analizada era de apenas el 9,9% en el 2001 y es ahora del 18,8%: se duplicó. Pero no como en Estados Unidos. Parece obvio que los franceses se retiran bastante antes que buena parte de sus socios de la Unión Europea; en rigor, desde la asunción del presidente François Hollande, desde los 60 años nuevamente. El promedio de ocupación laboral correspondiente a ese sector de la población activa para los 34 países que componen la OECD –teóricamente los más avanzados del mundo– era en el 2001 del 32,5% y es ahora del 40%. Ciertamente sorprendente. En cuanto a la franja siguiente, esto es a la que contiene a quienes tienen entre 65 y 69 años, la ocupación era –en el 2001– del 15,2% y ahora alcanza el 18,5%. Casi una de cada cinco personas de esa avanzada franja de la población activa trabaja, lo que sugiere que ha habido un gran avance en la vida útil de las personas. Es cierto, entonces, aquello de que hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente. Y en verdad cada vez viven más. Irónicamente, Oscar Wilde en su momento decía que el trabajo es, en rigor, el refugio de los que no tienen nada que hacer. No es así. Pero queda visto que cada vez se trabaja más tiempo. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
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