“Skyfall”, el mejor James Bond en medio siglo
Dirigida por el talentoso Sam Mendes, muestra al agente más oscuro que nunca.
Claudio D. Minghetti
En el cine, James Bond cumple 50 años, 23 largometrajes y seis actores que lo encarnaron, sin embargo, y más allá del respetable recuerdo que se tiene por Sean Connery, existen motivos de sobra para considerar a Daniel Craig como el mejor de todos, y a “007: Operación Skyfall” como un excelente entretenimiento.
Motivos no faltan a un público que esperaba ver al agente 007 encarnado por un actor no sólo con talento para interpretarlo sino además con un porte que transmitiera encanto y seducción en igual y justa medida.
Si a esas cualidades se le suman el ingenio y el despliegue suficientes como para quedar bien con el cine industrial de los últimos tiempos el plato gourmet podía ser exquisito, y de hecho así ocurrió con “Casino Royale” (2006) primero y con “Quantum of Solace” (2008) después.
Mucha agua pasó debajo del puente del personaje desde esta primera revisión con Craig, incluso demasiado tiempo entre la segunda y la tercera entrega, sin embargo, es también posible concluir que la última, es decir “007: Operación Skyfall” es, sin lugar a dudas, todo un hallazgo.
La elección de un cineasta talentoso, para nada experto en la acción, como el británico Sam Mendes, fue también muy afortunada: el tono buscado para esta aventura es el crepuscular, que roza por momentos el “dark” más intenso e interior.
Es que el sistema de inteligencia que sostiene el engranaje detrás del personaje está en crisis, y así arrancan sus corridas, en busca de proteger la cadena de mando a pesar de que todo parece estar escrito de antemano, y no es del todo feliz.
Esta vez no sólo Bond está en peligro, sino M, su jefa, porque un ex agente del M16, el latino Raúl Silva, está dispuesto a liquidarla, según dice porque lo ha hecho sufrir mucho en el pasado cuando todavía no había descubierto el placer de cortarse solo al servicio del mejor postor y la venganza.
Es en este personaje, el de Silva, en el que los guionistas depositan su confianza, porque es sabido que los villanos son más seductores que los héroes.
No es para menos teniendo como intérprete a Javier Bardem que, seguramente inspirado en el Guasón del Batman más dark y Hannibal Lecter, pero sin ningún maquillaje ni disfraz, consigue momentos de gloria que serán aplaudidos y muy recordados.
Si Craig es el mejor Bond, y Judi Dench la mejor M, hasta ahora, al actor español le cabe ser el mejor villano porque es aquel que menos necesita de recursos locos para quedar entre los grandes.
Esta última entrega, rodada en Escocia y más precisamente en la casona natal de Bond, revela que los vínculos del personaje con el Bruce Wayne de Batman son muchos, y es el mismo Craig que se encarga de emular al encapotado en una terraza londinense en el epílogo.
Todo en “007: Operación Skyfall” está puesto para satisfacer no sólo a los amantes de James Bond sino también a los amantes del cine. Todos los ingredientes están para ser saboreados, incluso las presencias femeninas, una corta y muy sensual como la de Berenice Marlohe y otra larga pero menos explícita como la de Naomie Harris.
Y como no podía ser de otra forma, hay al menos cuatro momentos de acción memorables, el primero muy a lo Bond por las terrazas y tejados de Estambul, el segundo en Shanghai, el tercero por debajo del tubo subterráneo de Londres y el cuarto en las colinas escocesas donde incluso hay música de The Doors, estilo las Walkirias de “Apocalypse Now”.
En cuanto a la banda de sonido hay un juego que arranca con el tema de Adele (“Skyfall”), que comienza con la frase “This is the End”, dejando en claro que la historia que se verá es, inexorablemente, y quiérase o no, crepuscular: lleva el sello Bond en la melodía, pero es mucho más tibio que “Another Way to Die” (de “Quantum of Solace”), por Alicia Keys y Jack White. (Télam)
Claudio D. Minghetti
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