Choque de poderes
Gobierno va hoy a Plaza de Mayo, pero no podrá celebrar aplicación de la nueva ley de Medios.
de domingo a domingo
La Corte Suprema analiza en estas horas un tema sensible y podría fallar esta misma semana.
Al cristinismo se le aguó la fiesta de esta tarde en la Plaza de Mayo. La resolución que la Cámara Civil y Comercial dio a la presentación del grupo Clarín pulverizó los efectos del promocionado 7D, día previsto por el gobierno para que sectores empresarios –pero principalmente ése, el único visualizado como con “coronita”– adecuen sus actividades a la ley de Medios, sancionada hace más de tres años por una amplia mayoría parlamentaria. La tensión política de un caso que tiene en vilo a la Corte Suprema de Justicia está llamada a prolongarse. Es así, dado que el mismo viernes el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, tras manifestarse indignado por “el vergonzoso fallo” que extendió la cautelar de Clarín hasta que haya una sentencia definitiva acerca de la constitucionalidad de dos artículos, elevó un per saltum al máximo tribunal para que se avoque de inmediato al diferendo. Todo está abrochado con alfileres. El juez de Instrucción Horacio Alfonso fue urgido el 27 de noviembre por la Corte a pronunciarse sobre el fondo de la cuestión, lo que permitiría despejar el proceso para desinvertir (el nudo del problema). Aunque no se sabe cuándo lo hará y siempre está abierta la vía de apelación. El claro choque de poderes se da en un contexto enturbiado por otros factores: la “guerra nuclear” del sindicalismo opositor que, con Hugo Moyano y Pablo Michelli a la cabeza, organiza una movilización frente a la Rosada el próximo 19; la reyerta con EE.UU. y la Unión Europea por medidas proteccionistas, y las dificultades energéticas debido al demorado acuerdo estratégico de la nacionalizada YPF con la norteamericana Chevron para explotar Vaca Muerta. Sumado a esto, inoportunamente, que en el peronismo hay grandes movimientos subterráneos para posicionar candidatos ante la firme posibilidad de que no prospere el intento re-reeleccionista del núcleo kirchnerista más verticalizado, debe augurarse un cuadro por demás intrincado. Según el semiólogo Eliseo Verón, autor de “Perón o muerte”, en ese movimiento surgido en la década del 40 siempre hay un escenario de entrada esperanzador, pero si en la salida se construye un relato epopéyico o épico, el desenlace puede convertirse en traumático. Dentro de lo que es hoy el justicialismo, el gobernador Daniel Scioli aspira a ser un sucesor consentido por la presidenta, pero con su impronta personal de diálogo, negociación y entendimiento con la oposición, algo que contrasta con el estilo de confrontación frontal de los K. Antes del frustrante (para el oficialismo) 7D, el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, repitió una y otra vez que el plazo del 7 de diciembre para adaptarse a la nueva ley lo había puesto la Corte. El exintendente de Morón fue detallando quienes transfirieron o aceptaron discutir la venta de licencias para “garantizar la pluralidad y diversidad de voces”. Aseguró que el gobierno no toleraría los “niveles de concentración existentes” en la actualidad y señaló al grupo Clarín como el único no dispuesto a adaptarse voluntariamente. Todas las declamaciones para actuar a partir de mañana “de oficio” quedaron truncas por la determinación de los miembros de la Cámara Civil y Comercial a los que se había tratado de recusar. En el medio hubo situaciones que bordearon la ruptura entre el Ejecutivo y el Judicial. El ministro Julio Alak afirmó que, si el asunto terminaba (transitoriamente) como terminó, se produciría “un alzamiento” y el diputado Carlos Kunkel, con menos pelos en la lengua, habló de “un golpe institucional de la corporación” de magistrados. Le pifió cuando denunció que, intrigantemente, el titular del tribunal (a quien el cortesano Carlos Fayt elogió como “presidenciable”) se encontraba en Estados Unidos. Ricardo Lorenzetti se mostraba “de buen humor” en su despacho atendiendo a dos gobernadores cuyanos y a Jorge Yoma. “Es más de lo mismo”, declaró en Brasilia, durante una reunión del Mercosur, la presidenta Fernández. Luego de bregar por “la unión indestructible” de los países de la región, junto con Dilma Rousseff y José Mujica, entre otros, para “hablar de igual a igual” con los socios norteamericanos y europeos, aclaró que no tenía vocación suicida. Sin embargo, comparó (sin nombrarlo) a Néstor Kirchner “con un salmón que va contra la corriente para transformar la realidad y dejar un legado popular”.
ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
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