Si existe, atendía anoche en Plaza de Mayo
Escena
Carlos torrengo carlostorrengo@hotmail.com
Llegaba la noche sobre Plaza de Mayo. En la esquina donde nace Bolívar y se encuentra con Hipólito Yrigoyen, el salteño Cevallos ganó la partida: pudo armar su mesa tijera con la ayuda de un efectivo de la Metropolitana, que le prestó una de esas cortaplumas que hacen de todo, menos el amor. Fue a media mañana. –¡Negro, no me vayas a afanar! –le dijo el uniformado mientras controlaba el área con mirada propia de águila… –¡Sabe cómo van a estar los manoteadores esta noche! –comentó mientras Cevallos colgaba un cartón en su mesa: “Con Francisco en la heladera”. Imanes de distinto tamaño. A 10 pesos el más barato, 10 centímetros por 5. “El papa argentino”. En el apuro por exponer, Cevallos advierte que se le pueden mezclar las propuestas. Abre una caja y la cierra con la velocidad de quien detecta en ella al anticristo. Vuelve a abrirla y regala a este diario un imán poco adecuado para el momento: “Si me accidento, denme cerveza”, reza alrededor de una cruz roja. A metros de Cevallos, en la esquina de Rivadavia y diagonal Norte, la uruguaya Emilia repite y repite: “¡Qué boluda, qué boluda!”. Y muestra uno de los buzos de polar con una inmenso rostro de Francisco estampado en seda. $ 150 per cápita. “Traje 70… a media tarde los tengo vendidos, menos éste”, dice y muestra uno que tiene a Francisco cabeza abajo… –La boluda de mi hija lo cosió al “vesre”, recién me di cuenta… ¡No se dio cuenta! –sentencia Emilia sin saber qué hacer con Francisco que da signos de fatiga de tanto cabeza invertida… A las 15 se prueban los equipos de la inmensa pantalla situada en San Martín y diagonal Norte. Prueba conservadora, como en los bailongos de club de barrio: “¡Hola, hola, hola!”… A metros de la pantalla, la Catedral de Buenos Aires. Y los restos de José de San Martín a un costado de su nave derecha. En un recodo de ella. Masón, don José, tanto que la Iglesia Católica no quiso que ni muerto estuviera en la catedral. Sí a un costado. Y llegan pibes y pibes. Familias y familias. Se va poblando Plaza de Mayo. Mítica, fatigada de tanta historia. Incluso cruel, muy cruel… Y la noche llega y llega. En horas más, Francisco asumirá como papa. Y la plaza será jolgorio… En fin, si Dios existe, dicen que está en todas partes. Pero atiende en Buenos Aires… Si es así, bueno… anoche Plaza de Mayo fue suya.
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