Día de llanto y reclamo para Hinricksen

El empacador detenido por el caso “Manzanas Blancas” tildó de “mentiroso” a un testigo.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (ABA).- “Estoy a 15 días de cumplir tres años en prisión, tengo a mi padre de 82 años con diabetes, que está ciego. El me enseñó a ser honesto, estoy agotado, cansado de escuchar mentiras, ya no se qué hacer”, fue el clamor de Nelson Hinricksen frente a los jueces del Tribunal en lo Penal Económico Nº 3, que lo mantiene imputado y detenido en la causa conocida como “Manzanas Blancas”. Luego el empacador de Allen rompió en llanto y se incorporó para regresar a su asiento, donde fue consolado por uno de sus defensores. Hinricksen le endilgó el calificativo de “mentiroso” al despachante de aduana Diego Lanzilotta, quien volvió a declarar ayer tras su primera intervención, cuando se careó con el allense. Otra vez la polémica fue en torno a si Hinricksen estuvo presente cuando se abrió el contenedor en el puerto de Buenos Aires y se empezó a sacar la droga que estaba oculta en cajas de manzanas rionegrinas. El 13 de marzo pasado Lanzilotta había afirmado que arribó junto a Hinricksen cuando se realizó el operativo, mientras que el empacador insiste en que cuando él llegó ya habían bajado dos pallets de cajas que estaban en el piso. En la audiencia de la víspera, un funcionario judicial leyó el informe que indica que Lanzilotta llegó a la Terminal 4 del puerto a las 10:35, se retiró por un rato y volvió a acceder a las 11:22. En tanto sobre Hinricksen quedó registrado su acceso a las 11:42. “Teniendo en cuenta este dato, ¿insiste en que llegó junto a Hinricksen?”, interrogó el letrado del allense a Lanzilotta. A lo que el despachante respondió: “No recuerdo con precisión si comenzó antes, pero él estaba; son veinte minutos de diferencia, es poco como para ya haber bajado dos pallets”. Rodrigo González, abogado de Hinricksen, le indicó al declarante que no es lo mismo que haya estado durante el operativo que en el momento en que se inició el procedimiento de apertura. El testigo dijo que cree que se retiró para buscar a un verificador, tras ver si estaba la mercadería lista para revisar. Agregó que no podía entrar en detalles dado el tiempo transcurrido. Luego de ese testimonio fue el turno del empleado aduanero Carlos Terraza (quien hizo la inspección de la droga, aunque no participó del operativo). Al mismo se le preguntó cómo a los contenedores se les puso el mismo precinto cuando los cerraron. “Fue un error de tipeo, un precinto abierto no se puede volver a utilizar”, argumentó el agente, y el fiscal pidió el libro de novedades y de precintos para constatar los datos. Terraza añadió que encontró “un termógrafo destruido” en el contenedor donde se hallaron los más de 1.500 kilos de cocaína aquel 16 de junio de 2010. Roberto Rousseau y Carlos Barbeito declararon en relación a la firma “Cocico” y todo terminó en un enredo de telenovela cuando el primero habló de su relación con Lorena Durán Parra, quien también fue pareja de Temes Coto. Esta mujer, según Rousseau, viajó a Colombia hace unos días. El fiscal intentó ahondar en el vínculo que podría tener el empresario español detenido con el círculo de Durán Parra, especialmente con un familiar de ella, por una maniobra irregular registrada hace varios años. A primera hora Temes Coto amplió su declaración mostrando unos registros que revelarían la cantidad de horas durante las que estuvo apagado el equipo refrigerador del camionero Antonio Suárez. Según la planilla que acompañó a la causa, Suárez apagó el equipo dos horas y media en Bahía Blanca el 5 de junio de 2010, y lo mismo en la Terminal Cuatro el 11 de junio, cuando estuvo apagado toda la noche. “¿Abrieron el contenedor?, ¿para qué lo hicieron?”, preguntó con ironía el dueño de Frutol. Cinco días después se hallaría allí más de una tonelada y media de cocaína.


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