Eclecticismo y capacidad artística de primer nivel

El sábado fue el turno del Indiana University Violin Virtuosi en el ciclo de conciertos de Armonicus.

Redacción

Por Redacción

Los solistas de violín, viola y violonchelo de la Escuela de Música Jacobs, perteneciente a la Universidad de Indiana de Estados Unidos, se presentaron en el Ciclo Musical de Armonicus con un programa de concepción ecléctica y para el lucimiento de instrumentistas virtuosos. Con un muy buen sonido, modos diferentes de interpretar y con mucho ajuste técnico, los integrantes del Indiana University Violin Virtuosi, tal como se denomina el grupo, ofrecieron un concierto pleno de sorpresas y bien planificado, no solo en la parte musical, sino también en la estética visual. La función, que se concretó el pasado sábado en el teatro Español, comenzó con la ejecución del célebre Concierto para Cuatro Violines de Antonio Vivaldi, en la que el ensamble, dirigido por Mimi Zwig, presentó una de las “glorias” del período barroco. A continuación, y para homenajear a los compositores argentinos, el chelista Gabriel Martins con el pianista Ylia Friedberg, ofrecieron una excelente ejecución de la “Pampeana Nº 2” de Alberto Ginastera. Fue impecable la sonoridad del pianista israelí Friedberg, que acompañó a los violinistas durante el recital. Los músicos se iban alternando sus roles de solistas, mientras los restantes se ubicaban sentados en la parte posterior del escenario. Ejecutaron todo el programa de memoria y se ubicaban en semicírculo, y se turnaban en la ubicación de “primer violín” según la pieza que ejecutaban. Los virtuosos violinistas Rose Brown, Zola Hightower, Ariel Horowitz, Amy Lidell, Gregorio Lopes, Gabriel Martins, Braden McConnell y Nathan Meltzer, ofrecieron un concierto de jerarquía artística, que en la primera parte incluyó además el “Poeme” de Chausson, con Horowitz como solista, el Sexteto de Prokofiev, las Danzas Húngaras 1 y 6 de Brahms y el alegre y vital “Hoe-Down” del “Ballet Rodeo” de Aaron Copland, en el que recrearon lo mejor de la música asociada con las películas de vaqueros y del “Lejano Oeste”. En esta pieza, el público acompañó con palmas la alegre melodía. Pero la verdadera fiesta del Indiana llegó después del intervalo, en primer lugar haciendo esa maravilla que es el “Preludio y Allegro” de Kreisler, pieza reservada para grandes violinistas. Continuaron dos joyas de la música francesa: “La Habanera” de Saint-Saens y la “Tzigane” de Ravel, para el lucimiento de sus respectivos solistas (Hightower y Lidell). Por último, para demostrar eclecticismo y bueno gusto, los jóvenes miembros del Indiana llegaron hasta las populares melodías de música norteamericana, argentina y brasileña, en una obra de Francisco Cortez Alvarez que reunía ritmos de jazz, tango y bossa nova. Fuera de programa, tocaron “Libertando”, de Astor Piazzolla, para cerrar una velada especial en el marco de la gira que realizan por seis ciudades de Argentina y Brasil.

Juan Carlos Tarifa


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