Liberaron al policía que acribilló a su compañero
Se sostuvo que actuó bajo estado de “emoción violenta”
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NEUQUÉN (AN).- Quedó en libertad el policía que asesinó de 14 tiros a un penitenciario que estaba con su pareja en un auto. En las próximas horas el equipo fiscal de turno definirá si apela la resolución dictada por el juez Marcelo Benavides. Ayer al mediodía el magistrado procesó al efectivo policial Antolín Cerda por “homicidio en estado de emoción violenta” y luego ordenó su liberación supeditado a la causa. El crimen ocurrió la noche del jueves 27 de junio en Fotheringham al 600 cuando Cerda vio a su mujer acompañando a su amigo, y policía penitenciario, Lucas Ibáñez, en el auto de éste. Le vació, literalmente, el cargador de su arma reglamentaria para darle muerte y después entregarse a las autoridades. Ayer el juez recibió los últimos informes que se sumaron a la autopsia y el examen balístico. Se trató de dos informes forenses, uno psiquiátrico y otro psicológico, que fueron determinantes para la resolución que tomó. “De acuerdo a la legislación vigente si la personas que mata tiene una obnubilación completa de la conciencia es inimputable, pero en este caso fue parcial, por ese motivo fue procesado el policía”, confió una fuente directa de la causa. “En el momento que Cerda descubre a su pareja con Ibáñez se produjo un instante en el que no logró determinar sus actos y barrió con todos los frenos inhibitorios, llegando a realizar una acción que estando en sus cabales no hubiera hecho”, explicó la fuente consultada. Cerda quedó en libertad una vez que la defensa tomó conocimiento de la resolución judicial. Ahora permanecerá en libertad mientras se suman distintos elementos a la causa. El testimonio de la mujer fue vital para entender la dinámica de los hechos. Tiene un hijo de 4 años con Cerda, de quien se había separado hacía unos dos meses. En ese lapso comenzó a verse con Ibáñez. Ibáñez trabajaba en la U11 y esa noche se había juntado con la mujer para mantener una charla de cierre de la relación. Fueron descubierto por el policía, quien los siguió en un taxi y cuando pararon fue directamente sobre su amigo, que ya había advertido que los perseguía. La mujer al ver a su expareja le dijo a Ibáñez “quedate en el auto que yo resuelvo esto” y bajó para tratar de calmarlo. No alcanzó a rodear el vehículo cuando el policía extrajo el arma y le ejecutó 14 tiros a Ibáñez, que le provocaron 23 orificios entre la zona del hombro izquierdo y el tórax.
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