¡Balas, balas, balas!

Redacción

Por Redacción

El combate de Prado del Ganso fue el más duro de los mantenidos en tierra entre las fuerzas argentinas y británicas. Involucró a más de 3.000 efectivos y como prueba de la intensidad con que ambas tropas encararon la batalla habla un dato: el jefe del Batallón de Comandos 42 de Gran Bretaña –teniente coronel Jones– murió en un confuso proceso al que se expuso a fin de solicitar la rendición de las fuerzas argentinas. Prado de Ganso es, en consecuencia, una de las acciones más estudiadas por la historia militar de ambos países. Algunas de las escenas allí vividas son desgarradoras. Como la protagonizada por un médico inglés que en el avance sobre el caserío de Prado de Ganso se encuentra con un soldado argentino envuelto en llamas. Nada podía hacerse por él. Y el médico saca su pistola. Lo remata. ¿Qué reprochar? En su libro “La savia de la guerra” el general Julian Thompson ejemplifica la dureza de esa batalla señalando que ahí “se demostró que el régimen de consumo de munición sobre la base del cual se habían calculado las reservas de la Brigada III era irreal y muy bajo. En honor a la verdad, esto se sabía desde hacía algunos años, pero una parsimonia del tesoro británico había impedido aumentar los acopios. Como un resabio de sus días en el Lejano Oriente y anteriores, la brigada había sido provista de munición al nivel de ‘guerra limitada’: nivel perfectamente adecuado a las guerras de ‘apagar fuegos’ en que se había visto recientemente empeñada. La munición menor consumida en Prado del Ganso y Darwin fue cuatro veces el nivel diario permitido DAER (*) para una guerra limitada y la de 105 mm y morteros de 81 m, cinco veces. Este consumo representa un factor 25% más alto que el régimen de consumo previsto para el caso de ‘guerra general’, el régimen de consumo de las operaciones más intensas contra el Pacto de Varsovia”. (**) (*) DAER: régimen previsto de consumo diario de munición a lo largo de un período de 30 días. (**) Pacto de Varsovia. Alianza militar en la que convergían los países de Europa Oriental con regímenes comunistas durante la Guerra Fría, o sea, a la hora de la Guerra de Malvinas. Estaba liderada por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su adversario militar era la OTAN.


El combate de Prado del Ganso fue el más duro de los mantenidos en tierra entre las fuerzas argentinas y británicas. Involucró a más de 3.000 efectivos y como prueba de la intensidad con que ambas tropas encararon la batalla habla un dato: el jefe del Batallón de Comandos 42 de Gran Bretaña –teniente coronel Jones– murió en un confuso proceso al que se expuso a fin de solicitar la rendición de las fuerzas argentinas. Prado de Ganso es, en consecuencia, una de las acciones más estudiadas por la historia militar de ambos países. Algunas de las escenas allí vividas son desgarradoras. Como la protagonizada por un médico inglés que en el avance sobre el caserío de Prado de Ganso se encuentra con un soldado argentino envuelto en llamas. Nada podía hacerse por él. Y el médico saca su pistola. Lo remata. ¿Qué reprochar? En su libro “La savia de la guerra” el general Julian Thompson ejemplifica la dureza de esa batalla señalando que ahí “se demostró que el régimen de consumo de munición sobre la base del cual se habían calculado las reservas de la Brigada III era irreal y muy bajo. En honor a la verdad, esto se sabía desde hacía algunos años, pero una parsimonia del tesoro británico había impedido aumentar los acopios. Como un resabio de sus días en el Lejano Oriente y anteriores, la brigada había sido provista de munición al nivel de ‘guerra limitada’: nivel perfectamente adecuado a las guerras de ‘apagar fuegos’ en que se había visto recientemente empeñada. La munición menor consumida en Prado del Ganso y Darwin fue cuatro veces el nivel diario permitido DAER (*) para una guerra limitada y la de 105 mm y morteros de 81 m, cinco veces. Este consumo representa un factor 25% más alto que el régimen de consumo previsto para el caso de ‘guerra general’, el régimen de consumo de las operaciones más intensas contra el Pacto de Varsovia”. (**) (*) DAER: régimen previsto de consumo diario de munición a lo largo de un período de 30 días. (**) Pacto de Varsovia. Alianza militar en la que convergían los países de Europa Oriental con regímenes comunistas durante la Guerra Fría, o sea, a la hora de la Guerra de Malvinas. Estaba liderada por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su adversario militar era la OTAN.

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