El operador de Frutol se defendió y habrá careo
Oscar Fresno dijo que siempre obedeció órdenes de Temes Coto.
Martín Heer
BUENOS AIRES (ABA).- Sin la intensidad de la anterior oportunidad –en la que se habían lanzado duros reproches verbales–, ayer se volvieron a cruzar uno de los imputados en la causa Manzanas Blancas, Valentín Temes Coto, con Oscar Fresno quien fuera el encargado de logística de Frutol, la empresa involucrada con el contrabando frustrado a España de 3,5 toneladas de cocaína en junio del 2010. Fresno insistió en que si bien desempeñaba múltiples actividades en la firma Cobbecar y luego en Frutol, nunca actuaba sin recibir instrucciones del titular de ambas compañías, el empresario español Temes Coto. Sentado en medio de la sala de audiencias Fresno fue interrogado por el contenido de 13 correos electrónicos que emitió haciéndose cargo de negociar con los bancos, elaborar documentos a nombre de Frutol y hasta a acompañar a Temes Coto a rubricar contratos. Incluso admitió que una vez hizo un cambio de destino de unos contenedores que iban a salir hacia Europa Continental para que vayan a Rusia. –¿Quién decidió ese cambio?, preguntó un letrado de la defensa. – Temes Coto, ¿quién lo iba a decidir?, a mí me daban las instrucciones… –¿Quién dio la instrucción?, interrumpió el empresario. –Vos, –lo cortó Fresno– yo no podía por mí mismo enviar el contenedor a otro cliente que el asignado. Fresno evidenció un notable conocimiento de las actividades de Frutol, pero resaltó que nunca tenía la última palabra. Los jueces intentaron ir al meollo de la cuestión, sobre el rol que desempeñó Fresno durante los días cruciales en que se realizó la tentativa de contrabando. Ante una pregunta de Luis Imas –presidente del tribunal– Fresno dio su versión. “Me llamó Valentín una semana antes al 4 de junio (día en que se cargó la mercadería finalmente incautada) para decirme que había que enviar por Frutol un contenedor para Vigo y dos hacia Barcelona. A fin de mayo me pidió que contactara a Nelson Hinricksen (el empacador allense también imputado) para consultarlo sobre la mercadería disponible. “Hice la reserva y se lo comuniqué a Temes Coto”, narró. –¿Conocía la firma Tala Viejo?, disparó el camarista Luis Losada. –Jamás trabajé con Tala Viejo, ya me lo preguntaron”, respondió. Dilucidar este dato es central dado que Temes Coto aseguró que había cinco contenedores reservados para Tala Viejo, pero tres de ellos (en los que se encontró la droga) fueron pedidos a nombre de Frutol por Fresno. Este último reconoció que intercambió mails con Brantina (empresa que tiene el mismo dueño que Tala Viejo, bajo cuyo nombre importaba en España). Sin embargo, destacó que nunca tuvo contactos con ningún importador de España. Para el 20 de agosto tribunal aceptó que se realice un careo entre Fresno y el despachante de Aduana Gonzalo Iglesias, pues este último sostuvo que cuando se descubrió la droga intentó comunicarse con Fresno pero éste dejó de atenderle los llamados, mientras el testigo ayer manifestó lo contrario.
Martín Heer
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