Condena de la comunidad internacional
PARÍS (AFP).- La comunidad internacional condenó unánimemente el desalojo de los partidarios del presidente derrocado Mohamed Morsi en El Cairo por parte de las fuerzas de seguridad egipcias, que provocó la muerte de al menos 278 personas, entre ellas 43 policías. La comunidad internacional, junto al Consejo de Seguridad de la ONU y la Liga Árabe, deben actuar inmediatamente para detener la masacre” dijo el primer ministro turco, el islamista conservador Recep Tayyip Erdogan. También recordó que la actitud conciliadora de la comunidad internacional tras el golpe militar que derrocó a Morsi el 3 de julio sólo ha servido para “alentar al actual gobierno a intervenir” ayer. Las autoridades turcas calificaron desde el principio de “golpe de Estado” la destitución del islamista Mohamed Morsi, primer presidente elegido democráticamente en la historia del país. El presidente turco, Abdullah Gul, también denunció “la intervención militar contra los civiles que se manifiestan” y comparó la situación en Egipto con la de Siria en 2011, cuando empezó una revuelta contra el régimen que luego se convirtió en guerra civil. Por su parte, el ministerio iraní de Relaciones Exteriores lamentó la “masacre de la población” y advirtió de la posibilidad de una “guerra civil”. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó la intervención policial y deploró que “las autoridades egipcias hayan decidido utilizar la fuerza”, indicó su portavoz. Catar, el principal apoyo de los Hermanos Musulmanes, el movimiento de Morsi, denunció “vigorosamente” la intervención de la policía contra “manifestantes pacíficos”. En Gaza, el movimiento palestino Hamás condenó una “terrible masacre” y pidió “el fin del baño de sangre y de los excesos contra los manifestantes pacíficos”. En los países occidentales, donde la destitución y el arresto de Morsi en julio no suscitaron muchas críticas, la condena fue más moderada. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, pidió “la máxima moderación posible” y que los egipcios “eviten nuevas provocaciones”, mientras el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, consideró que las muertes en El Cairo “no son aceptables”. El jefe de la diplomacia británica, William Hague, dijo estar “profundamente preocupado por la escalada de violencia en Egipto”.
PARÍS (AFP).- La comunidad internacional condenó unánimemente el desalojo de los partidarios del presidente derrocado Mohamed Morsi en El Cairo por parte de las fuerzas de seguridad egipcias, que provocó la muerte de al menos 278 personas, entre ellas 43 policías. La comunidad internacional, junto al Consejo de Seguridad de la ONU y la Liga Árabe, deben actuar inmediatamente para detener la masacre” dijo el primer ministro turco, el islamista conservador Recep Tayyip Erdogan. También recordó que la actitud conciliadora de la comunidad internacional tras el golpe militar que derrocó a Morsi el 3 de julio sólo ha servido para “alentar al actual gobierno a intervenir” ayer. Las autoridades turcas calificaron desde el principio de “golpe de Estado” la destitución del islamista Mohamed Morsi, primer presidente elegido democráticamente en la historia del país. El presidente turco, Abdullah Gul, también denunció “la intervención militar contra los civiles que se manifiestan” y comparó la situación en Egipto con la de Siria en 2011, cuando empezó una revuelta contra el régimen que luego se convirtió en guerra civil. Por su parte, el ministerio iraní de Relaciones Exteriores lamentó la “masacre de la población” y advirtió de la posibilidad de una “guerra civil”. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó la intervención policial y deploró que “las autoridades egipcias hayan decidido utilizar la fuerza”, indicó su portavoz. Catar, el principal apoyo de los Hermanos Musulmanes, el movimiento de Morsi, denunció “vigorosamente” la intervención de la policía contra “manifestantes pacíficos”. En Gaza, el movimiento palestino Hamás condenó una “terrible masacre” y pidió “el fin del baño de sangre y de los excesos contra los manifestantes pacíficos”. En los países occidentales, donde la destitución y el arresto de Morsi en julio no suscitaron muchas críticas, la condena fue más moderada. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, pidió “la máxima moderación posible” y que los egipcios “eviten nuevas provocaciones”, mientras el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, consideró que las muertes en El Cairo “no son aceptables”. El jefe de la diplomacia británica, William Hague, dijo estar “profundamente preocupado por la escalada de violencia en Egipto”.
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