Las Naciones Unidas en “combate por la paz”

Redacción

Por Redacción

GUSTAVO CHOPITEA (*)

Lejos de las relativamente tranquilas operaciones tradicionales de “mantenimiento de la paz”, los cascos azules de las Naciones Unidas hoy combaten duramente en el norte del Congo. Lo hacen junto a tropas del gobierno congoleño, contra fuerzas rebeldes (autodenominadas “M-23”) que, se sospecha, están siendo –de alguna manera– apoyadas por Uganda y Ruanda, dedicadas a saquear la región. En los combates que se suceden, las tropas del gobierno acaban de sufrir fuertes bajas luego de encuentros armados que se desarrollaron por espacio de cinco días, en las inmediaciones de la convulsionada ciudad de Goma, emplazada en la llamada “Zona de los Grandes Lagos”, la segunda ciudad del Congo. Un médico local acaba de confirmar que vio más de 80 cadáveres, de los cuales 23 eran de las fuerzas del gobierno congoleño. Las hostilidades llevan ya una semana de duras batallas y escaramuzas. A lo antedicho se agrega información que da cuenta de varios centenares de militares que, heridos, han llegado a los distintos hospitales del casco urbano de Goma. Hasta ahora, las fuerzas de las Naciones Unidas han sufrido tan sólo tres heridos, pero la intensidad y ferocidad de los combates registrados sugieren que ese número reducido podría aumentar de pronto, hasta de modo muy significativo. La situación es sumamente peligrosa, por demás. El mandato de la fuerza de paz, que fuera creada el pasado marzo, es la protección de los civiles inocentes en la zona de operaciones. Para ello están usando artillería, morteros y hasta apoyo de la aviación para tratar de desalojar a los insurgentes de las colinas que rodean Goma, desde donde disparan impunemente contra la población civil de la sufrida ciudad congoleña, que el año pasado fuera –por breve tiempo– capturada por los guerrilleros insurgentes. La población local, obviamente asustada, con razón, ha salido a la calle a protestar contra la inseguridad en que debe vivir y a pedir una intervención más robusta del contingente de las Naciones Unidas, que teóricamente la protege, que ha sido conformado esencialmente por tropas del Continente Negro. Para las tropas de los países contribuyentes al contingente militar de las Naciones Unidas, ésta es ciertamente una misión particularmente compleja y peligrosa, que debe reconocerse con toda justicia. Distinta, por lo demás, a las habituales de los contingentes que operan con los tradicionales cascos azules. (*) Analista del grupo Agenda Internacional


GUSTAVO CHOPITEA (*)

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