Victoria Onetto, una mujer justa

La actriz regresa a Bariloche para llevar a escena el texto de Sándor Márai, adaptado al teatro por Hugo Urquijo, en el que se sumerge en un potente monólogo de veinte minutos.

Redacción

Por Redacción

Protagonizada por Graciela Dufau, Arturo Bonín y Victoria Onetto, llega a San Carlos de Bariloche hoy, a las 21:30, una de las páginas más sabias e íntimas del novelista, periodista y dramaturgo húngaro Sándor Márai, “La mujer justa”. La celebrada versión de Hugo Urquijo que ocupó el escenario mayor del Centro Cultural de la Cooperación en la porteña calle Corrientes, se presentará en el Teatro La Baita, Moreno 39. El tratamiento que el autor hace de temas como la amistad, el sexo, los celos, la impotencia de los afectos no correspondidos, la soledad y el deseo son los puntos más altos en el texto, que remiten a los grandes dilemas del hombre en todos los tiempos. Marika (María) encuentra una cinta violeta en la billetera de Peter, su marido, y descubre la oculta pasión de éste por otra mujer, Judit, que sirvió en casa de sus suegros. Tres amores, tres voces, que inducen a pensar que no existe una persona justa, única, particular, maravillosa e insustituible en pos de la felicidad. Tres sensibilidades diferentes para desentrañar una historia de amor, pasión, ocultamientos y traición. Judit es justamente el rol que encara Victoria Onetto, quien dialogó con “Río Negro” en Buenos Aires. “Cuando me convocó Hugo, hace un año, había leído la novela y me había enamorado de la historia. Obviamente salté en una pata porque es un personaje protagónico muy importante, un desafío enorme para cualquier actriz y una oportunidad también muy grande. Así que estuve tremendamente contenta de poder abordarlo y con excelentes resultados porque hace ya un año que la estamos haciendo. Estuvimos en el Cultural de la Cooperación, bastante de gira y hace poquito más de una semana en el Festival Internacional de Teatro de La Habana, como única obra seleccionada de la Argentina. Una experiencia bien emocionante…”, contó la actriz. “La obra se resignifica todo el tiempo sobre el escenario. Eso es lo maravilloso del teatro. La gente pregunta cómo puede ser que no te aburras haciendo lo mismo desde hace un año o cuatro, en el caso de ‘Postparto’, con la que estuvimos en marzo en Bariloche y Neuquén. Cada función es distinta porque el público es diferente y nosotros, los actores –como seres vivos– estamos distintos (sonríe Victoria iluminando). Hacerla en Cuba, en ese contexto, hizo que tomara más significado lo social que la historia de amor.” –¿Cuáles de todas las facetas de Judit que propone Márai, tomaste para personificarla? –En realidad la adaptación la hizo Hugo Urquijo con Graciela Dufau… Está bastante literal. O sea, se representan tres relatos tal cual el libro, primero el de la mujer, María, y a través de su narración, los demás personajes van exponiendo ciertas situaciones; luego el de Arturo hace lo mismo, y yo cierro con un monólogo de veinte minutos. Lo maravilloso de hacer una obra basada en una novela, es la cantidad de imágenes que uno tiene para completar el texto en sí. Es tan rica que resulta muy extensa la gama de posibilidades disponibles para decirlo. Más allá de lo que no quedó en la adaptación, está en la interpretación porque está en las imágenes mías como actriz. Es la primera vez que interpreto algo de estas características y la experiencia es muy, muy interesante. –¿Cómo se sostiene un monólogo de veinte minutos? –Judit pasa por momentos muy intensos y muy emocionales. Yo le decía Hugo que más allá de que se llama “La mujer justa”, pensando en cómo yo lo abordé, más allá de hablar del amor, de si existe esa persona justa en la vida de cada uno, yo sentía que ella es la mujer justa, en el sentido de justicia. Es quien hace justicia con sus propias manos, después de tantos años de opresión, de haber vivido en la pobreza extrema. Cuando logra entrar en el mundo de los ricos, les roba todo. Es un poco, también, una visión que me sirvió para componer mi personaje.

Victoria Onetto interpreta a Judit, una mujer que es parte de un triángulo amoroso.

Eduardo Rouillet


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