“Un aplauso y un abucheo”

Redacción

Por Redacción

Ésta es una carta personal, pero sé que encierra el pensamiento de muchos turistas que visitan Bariloche. Esta ciudad cordillerana vive del turismo y creo que de esa manera lo entiende el común de su gente. Es admirable ver el respeto de los conductores con los peatones a los que les permiten el paso siempre, la amabilidad de la gente para contestar preguntas y salvar alguna situación creada por el desconocimiento del visitante; la atención de los comercios con sus propietarios y sus empleados; los hoteles, donde desde el gerente a todas las personas que están en contacto diario con el pasajero, tienen un trato que muchas veces va más allá de lo profesional. Alguien dirá que es su trabajo, pero esto tiene varias maneras de realizarlo y ellos tienen la mejor. Pero la pálida que se repite año a año está dirigida al municipio, que tendría que ser el principal interesado en el turismo, que sea bien tratado por sus empleados y funcionarios porque de eso viven, no lo hacen. La queja específica está dirigida a la Dirección de Tránsito, a la de Transporte, a los señores concejales y a todos los que se puedan hacer cargo del problema y solucionarlo. No puede ser que los micros que entran y luego sacan los grupos de turistas no puedan ingresar hasta la puerta de los hoteles de destino y paran en lugares elegidos irracionalmente, a veces a 50 metros en el mejor de los casos y otras a dos o tres cuadras. Esto se agrava en el caso de personas mayores (60, 70 y 80 años), arrastrando sus equipajes por las veredas (¿esto no se puede cambiar?) y calles de la ciudad. A los señores concejales, amantes de su ciudad, por qué no dictan una ordenanza con razonamiento lógico; a la Dirección de Tránsito, no tengan los inspectores como buitres esperando que algún chofer humano salga dos metros de la plataforma indicada para infraccionarlo; otro caso terriblemente molesto y raro es ver un señor, que supongo que es un inspector, caminando por la calle y que cada 5 ó 10 pasos hace sonar fuertemente el pito quién sabe a quién. Vuelvo a repetir, un aplauso para la gente y un abucheo para quien tendría que dar el ejemplo, pues todos viven del turismo, no lo martiricen, no lo maten, se los pide un rionegrino. Luis Ernesto Arias, DNI 7.579.371 Roca

Luis Ernesto Arias, DNI 7.579.371 Roca


Ésta es una carta personal, pero sé que encierra el pensamiento de muchos turistas que visitan Bariloche. Esta ciudad cordillerana vive del turismo y creo que de esa manera lo entiende el común de su gente. Es admirable ver el respeto de los conductores con los peatones a los que les permiten el paso siempre, la amabilidad de la gente para contestar preguntas y salvar alguna situación creada por el desconocimiento del visitante; la atención de los comercios con sus propietarios y sus empleados; los hoteles, donde desde el gerente a todas las personas que están en contacto diario con el pasajero, tienen un trato que muchas veces va más allá de lo profesional. Alguien dirá que es su trabajo, pero esto tiene varias maneras de realizarlo y ellos tienen la mejor. Pero la pálida que se repite año a año está dirigida al municipio, que tendría que ser el principal interesado en el turismo, que sea bien tratado por sus empleados y funcionarios porque de eso viven, no lo hacen. La queja específica está dirigida a la Dirección de Tránsito, a la de Transporte, a los señores concejales y a todos los que se puedan hacer cargo del problema y solucionarlo. No puede ser que los micros que entran y luego sacan los grupos de turistas no puedan ingresar hasta la puerta de los hoteles de destino y paran en lugares elegidos irracionalmente, a veces a 50 metros en el mejor de los casos y otras a dos o tres cuadras. Esto se agrava en el caso de personas mayores (60, 70 y 80 años), arrastrando sus equipajes por las veredas (¿esto no se puede cambiar?) y calles de la ciudad. A los señores concejales, amantes de su ciudad, por qué no dictan una ordenanza con razonamiento lógico; a la Dirección de Tránsito, no tengan los inspectores como buitres esperando que algún chofer humano salga dos metros de la plataforma indicada para infraccionarlo; otro caso terriblemente molesto y raro es ver un señor, que supongo que es un inspector, caminando por la calle y que cada 5 ó 10 pasos hace sonar fuertemente el pito quién sabe a quién. Vuelvo a repetir, un aplauso para la gente y un abucheo para quien tendría que dar el ejemplo, pues todos viven del turismo, no lo martiricen, no lo maten, se los pide un rionegrino. Luis Ernesto Arias, DNI 7.579.371 Roca

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