“¡Con sorpresa!”

Redacción

Por Redacción

Sábado, un día cualquiera para la mayoría de los que vivimos en este barrio –único diría yo por ser uno de los más modernos– cuyas casas están casi todas modernizándose ahora más que nunca porque las máquinas municipales, que despiertan al vecindario muy temprano, trabajan para concretar el ansiado asfalto. Quienes vivimos aquí desde su creación nos sentimos orgullosos de ser miembros de esta comunidad, el barrio Huilliches (Gente del sur en lengua tehuelche). Somos en su mayoría empleados administrativos de la provincia o municipio, también comerciantes (a esa clase pertenezco). Es por ello que menciono el sábado. Eran las 9 de la mañana y sentí un golpe dado con fuerza en la puerta del pasillo de mi casa (no tengo timbre ni otro modo de escuchar un llamado desde la calle ya que me sustrajeron el aparato intercomunicador que tenía). Salí corriendo a ver quién era y mi sorpresa fue cuando me encontré, y hoy más que nunca tengo la obligación de decirlo, con un amigo, a quien conozco de saludarlo casi todos los días cuando realiza su labor cotidiana para, seguramente y con todo el esfuerzo, llevar el sustento diario a su familia. Se trataba de Fabián Guillermo Valle, empleado de la empresa Cliba, quien vive en el barrio San Lorenzo. Es un hombre delgado pero con una fortaleza que se observa en su energía que desplaza en su trabajo, de unos 37 años. Me dijo: “Mire su auto”, creí que me habían roto el vidrio y robado, pero grande fue mi sorpresa cuando me señaló que en el baúl se encontraba la llave del vehículo que yo había dejado la noche anterior. Actitudes de esta naturaleza no son frecuentes en la sociedad, porque la pérdida de valores que hemos tenido en los últimos años en manos de los propios funcionarios a nivel nacional y local son el mero ejemplo que salpica a todos los argentinos. Fabián seguramente tiene una base muy fuerte, enraizada desde su niñez, proporcionada por sus progenitores con iguales valores del respeto, del sacrificio, de ganarse la vida honestamente. Estimado Fabián: “Sólo puedo decirte ¡gracias amigo, gracias por hacerme creer con tu actitud que todavía se puede confiar en la gente, en la gente común como vos y como yo, el pueblo”. ¡Gracias, gracias a vos y a quienes son los responsables de tus acciones! Miguel Ángel Henríquez DNI 10.868.858 Neuquén

Miguel Ángel Henríquez DNI 10.868.858 Neuquén


Sábado, un día cualquiera para la mayoría de los que vivimos en este barrio –único diría yo por ser uno de los más modernos– cuyas casas están casi todas modernizándose ahora más que nunca porque las máquinas municipales, que despiertan al vecindario muy temprano, trabajan para concretar el ansiado asfalto. Quienes vivimos aquí desde su creación nos sentimos orgullosos de ser miembros de esta comunidad, el barrio Huilliches (Gente del sur en lengua tehuelche). Somos en su mayoría empleados administrativos de la provincia o municipio, también comerciantes (a esa clase pertenezco). Es por ello que menciono el sábado. Eran las 9 de la mañana y sentí un golpe dado con fuerza en la puerta del pasillo de mi casa (no tengo timbre ni otro modo de escuchar un llamado desde la calle ya que me sustrajeron el aparato intercomunicador que tenía). Salí corriendo a ver quién era y mi sorpresa fue cuando me encontré, y hoy más que nunca tengo la obligación de decirlo, con un amigo, a quien conozco de saludarlo casi todos los días cuando realiza su labor cotidiana para, seguramente y con todo el esfuerzo, llevar el sustento diario a su familia. Se trataba de Fabián Guillermo Valle, empleado de la empresa Cliba, quien vive en el barrio San Lorenzo. Es un hombre delgado pero con una fortaleza que se observa en su energía que desplaza en su trabajo, de unos 37 años. Me dijo: “Mire su auto”, creí que me habían roto el vidrio y robado, pero grande fue mi sorpresa cuando me señaló que en el baúl se encontraba la llave del vehículo que yo había dejado la noche anterior. Actitudes de esta naturaleza no son frecuentes en la sociedad, porque la pérdida de valores que hemos tenido en los últimos años en manos de los propios funcionarios a nivel nacional y local son el mero ejemplo que salpica a todos los argentinos. Fabián seguramente tiene una base muy fuerte, enraizada desde su niñez, proporcionada por sus progenitores con iguales valores del respeto, del sacrificio, de ganarse la vida honestamente. Estimado Fabián: “Sólo puedo decirte ¡gracias amigo, gracias por hacerme creer con tu actitud que todavía se puede confiar en la gente, en la gente común como vos y como yo, el pueblo”. ¡Gracias, gracias a vos y a quienes son los responsables de tus acciones! Miguel Ángel Henríquez DNI 10.868.858 Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora