“Recuerdo ese día”

Redacción

Por Redacción

Recuerdo ese día, cuando llegó el golpe que yo no esperaba. Vibrando mi cielo se fueron los dioses. Me encontré tan solo, me encontré en el fondo de la idea de que un mundo abierto a mi vida se cerró de pronto, nubes que ocultaron lo que yo quería. Braceando en la nada no dije palabra. Aturdido y solo busqué en el fondo, ardiendo en el fuego de tanto tormento, algo que me diera un impulso alado, el llamado ansiado que elevara entonces mi interna mirada sobre aquel dolor de sentirme un paria en mi propia casa. Sané con el tiempo y el entendimiento con la buena música, con la sabia letra. Sané como sana el perro que lame con tanta paciencia su propia herida. Volví a ver el cielo y a amar las estrellas. Aprendí de a poco a pedir perdón, pude ver en serio que uno nada sabe y entendí el error de cargar el peso del odio y el ego y de tantas culpas. Libre frente al tiempo, digno, yo me siento parado y atento. Un guerrero eterno, aquél que encontró en su propio fondo la clave divina de empezar de nuevo liberando al fin toda la maleza, descubriendo entonces este valle enorme. El hombre y el mundo buscando la luz entre tanto absurdo. Roberto Savasta DNI 14251572 – Bariloche

Roberto Savasta DNI 14251572 – Bariloche


Recuerdo ese día, cuando llegó el golpe que yo no esperaba. Vibrando mi cielo se fueron los dioses. Me encontré tan solo, me encontré en el fondo de la idea de que un mundo abierto a mi vida se cerró de pronto, nubes que ocultaron lo que yo quería. Braceando en la nada no dije palabra. Aturdido y solo busqué en el fondo, ardiendo en el fuego de tanto tormento, algo que me diera un impulso alado, el llamado ansiado que elevara entonces mi interna mirada sobre aquel dolor de sentirme un paria en mi propia casa. Sané con el tiempo y el entendimiento con la buena música, con la sabia letra. Sané como sana el perro que lame con tanta paciencia su propia herida. Volví a ver el cielo y a amar las estrellas. Aprendí de a poco a pedir perdón, pude ver en serio que uno nada sabe y entendí el error de cargar el peso del odio y el ego y de tantas culpas. Libre frente al tiempo, digno, yo me siento parado y atento. Un guerrero eterno, aquél que encontró en su propio fondo la clave divina de empezar de nuevo liberando al fin toda la maleza, descubriendo entonces este valle enorme. El hombre y el mundo buscando la luz entre tanto absurdo. Roberto Savasta DNI 14251572 - Bariloche

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