“Es falso que la fe islámica decrete la conversión forzada de judíos y cristianos”
La presente es en respuesta a la columna de opinión de James Neilson “Que siga el genocidio” del 3/1/14. Me gustaría estar sorprendido de su recalcitrante islamofobia, pero lamentablemente ya no es así. También sería fácil decir que como musulmán me siento ofendido, pero mucho más constructivo me parece señalar qué cosas son falsas en el artículo de Neilson. En primer lugar, es falso que la fe islámica decrete la conversión forzada de judíos y cristianos. Contra lo que afirma Neilson, existen significativos ejemplos históricos de convivencia pacífica de mayorías musulmanas con otras comunidades, la España árabe y la India mongólica son dos ejemplos. En segundo lugar, es falso afirmar que haya un plan sistemático de genocidio por parte de los musulmanes contra las minorías cristianas (y judías). Existen países islámicos con importantes minorías cristianas (Siria, Líbano, Egipto, Túnez, etc.) y también existen importantes minorías islámicas en aceptable convivencia con otras comunidades como en India o China. Por supuesto que no decimos que se trate de situaciones idílicas, exentas de problemas, ni negamos que hayan existido en el pasado reciente persecuciones por parte de grupos islámicos contra cristianos (en Sudán, por ejemplo). Tampoco vamos a negar el hecho evidente de la existencia de sectores fanáticos y violentos dentro de la comunidad islámica, pero hablar de un plan genocida global de los musulmanes contra los cristianos es sencillamente disparatado. Asimismo, al menos para el pueblo palestino, es falso decir que “muchos cristianos han hallado refugio en Israel”. Para Israel, los palestinos cristianos están tan despojados de derechos como los palestinos musulmanes. En tercer lugar, es falso que las víctimas del integrismo islámico se limiten a los cristianos. Si se examinan seriamente los hechos, se llegará rápidamente a la conclusión (igualmente lamentable) de que las víctimas de la violencia islámica son antes que nadie los propios musulmanes, como puede comprobarse en los atentados en Irak o Pakistán y, claro está, en la sangrienta guerra civil de Siria. En cuarto y último lugar, lo que quizás sea más relevante para el sentido común, es falso concentrar en los musulmanes todos los males y amenazas a la paz mundial. Esto, además de resultar una generalización insostenible, equivale a ocultar el rol decisivo de los intereses armamentistas y económicos de las potencias occidentales en las inequidades y descalabros del mundo actual. Diego Estomba DNI 17.881.224 San Martín de los Andes
Diego Estomba DNI 17.881.224 San Martín de los Andes
La presente es en respuesta a la columna de opinión de James Neilson “Que siga el genocidio” del 3/1/14. Me gustaría estar sorprendido de su recalcitrante islamofobia, pero lamentablemente ya no es así. También sería fácil decir que como musulmán me siento ofendido, pero mucho más constructivo me parece señalar qué cosas son falsas en el artículo de Neilson. En primer lugar, es falso que la fe islámica decrete la conversión forzada de judíos y cristianos. Contra lo que afirma Neilson, existen significativos ejemplos históricos de convivencia pacífica de mayorías musulmanas con otras comunidades, la España árabe y la India mongólica son dos ejemplos. En segundo lugar, es falso afirmar que haya un plan sistemático de genocidio por parte de los musulmanes contra las minorías cristianas (y judías). Existen países islámicos con importantes minorías cristianas (Siria, Líbano, Egipto, Túnez, etc.) y también existen importantes minorías islámicas en aceptable convivencia con otras comunidades como en India o China. Por supuesto que no decimos que se trate de situaciones idílicas, exentas de problemas, ni negamos que hayan existido en el pasado reciente persecuciones por parte de grupos islámicos contra cristianos (en Sudán, por ejemplo). Tampoco vamos a negar el hecho evidente de la existencia de sectores fanáticos y violentos dentro de la comunidad islámica, pero hablar de un plan genocida global de los musulmanes contra los cristianos es sencillamente disparatado. Asimismo, al menos para el pueblo palestino, es falso decir que “muchos cristianos han hallado refugio en Israel”. Para Israel, los palestinos cristianos están tan despojados de derechos como los palestinos musulmanes. En tercer lugar, es falso que las víctimas del integrismo islámico se limiten a los cristianos. Si se examinan seriamente los hechos, se llegará rápidamente a la conclusión (igualmente lamentable) de que las víctimas de la violencia islámica son antes que nadie los propios musulmanes, como puede comprobarse en los atentados en Irak o Pakistán y, claro está, en la sangrienta guerra civil de Siria. En cuarto y último lugar, lo que quizás sea más relevante para el sentido común, es falso concentrar en los musulmanes todos los males y amenazas a la paz mundial. Esto, además de resultar una generalización insostenible, equivale a ocultar el rol decisivo de los intereses armamentistas y económicos de las potencias occidentales en las inequidades y descalabros del mundo actual. Diego Estomba DNI 17.881.224 San Martín de los Andes
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