“CALF: como asociados tenemos derecho a saber”

Redacción

Por Redacción

Hubo cambio de conducción en la emblemática cooperativa de “luz” neuquina, Calf . Y fue cambio, no renovación parcial como lo marcan los estatutos. Quienes fueron segunda y tercera minoría en las elecciones de asociados se aliaron para reemplazar a cuatro consejeros y desplazar a los otros ocho, a los cuales les quedaba mandato por cumplir. Ha sido una decisión excepcional, basada en supuestas anormalidades que fueron expuestas en la asamblea realizada poco antes de fin de año. El silencio de los “desplazados” ha sido muy sugestivo porque horas antes, y sabiendo lo que se venía, habían denunciado un “golpe institucional”. ¿Qué pasó? ¿Qué detectaron los nuevos directivos para llevar adelante tan contundente paso, con pocos antecedentes en la septuagenaria historia de Calf? ¿Qué tan fuerte fueron los hechos citados, que los desplazados se han ido a sus casas calladitos como para no hacer olas? Como asociados merecemos, tenemos derecho a saber. Por ahora sólo nos han informado que el déficit operativo es importante y que acumula una deuda de 50 y pico de millones de pesos, un contrapeso muy severo para una entidad cooperativa de servicios y, sobre todo, de una ciudad que en forma permanente demanda mejoras en las prestaciones. ¿Qué más hay, además de escalas salariales por encima de la media de otros colectivos de trabajadores? ¿Hay, acaso, contratos de trabajos y/o servicios con destinatarios privilegiados? ¿Hay, acaso, gastos por fuera de las exigencias del servicio propiamente dicho? ¿Hay, acaso, remuneraciones con destinatarios “truchos”? ¿Hay, acaso…? Preguntas básicas que se originan en comentarios que se comparten en distintos ámbitos. Es que Calf es una institución importante, no solamente por su origen e historia, lo es también por la cantidad de personal que tiene y por el presupuesto que maneja anualmente, que es el que le sigue al del municipio capitalino en volumen. También lo es como “botín político”, por la “caja” propiamente dicha, pero también por la proyección que pueden tener desde un cargo de conducción quien o quienes lo ejerzan. El gobierno municipal, como “poder concedente”, ha dispuesto una auditoría sobre el funcionamiento de su concesionaria. Y es bueno que se haga, pero a fondo y en forma amplia y rápida, porque a los asociados y usuarios ya nos anticiparon que vendrá un ajuste de tarifas. El aumento llegará, con seguridad, pero lo recibiremos de forma muy diferente si llega con las cuentas claras o con las cuentas sospechadas. Mientras llega esa auditoría, con las respuestas que cada asociado merece, dejo planteada otra preocupación referida al espíritu y la legislación cooperativa: el MPN se ha hecho cargo de la conducción de la entidad a través de militantes de reconocida pertenencia partidaria y con indisimulado apoyo del gobierno neuquino. La legislación referida establece el “apartidismo” de las cooperativas. Ricardo Villar DNI 8.377.070 Neuquén

Ricardo Villar DNI 8.377.070 Neuquén


Hubo cambio de conducción en la emblemática cooperativa de “luz” neuquina, Calf . Y fue cambio, no renovación parcial como lo marcan los estatutos. Quienes fueron segunda y tercera minoría en las elecciones de asociados se aliaron para reemplazar a cuatro consejeros y desplazar a los otros ocho, a los cuales les quedaba mandato por cumplir. Ha sido una decisión excepcional, basada en supuestas anormalidades que fueron expuestas en la asamblea realizada poco antes de fin de año. El silencio de los “desplazados” ha sido muy sugestivo porque horas antes, y sabiendo lo que se venía, habían denunciado un “golpe institucional”. ¿Qué pasó? ¿Qué detectaron los nuevos directivos para llevar adelante tan contundente paso, con pocos antecedentes en la septuagenaria historia de Calf? ¿Qué tan fuerte fueron los hechos citados, que los desplazados se han ido a sus casas calladitos como para no hacer olas? Como asociados merecemos, tenemos derecho a saber. Por ahora sólo nos han informado que el déficit operativo es importante y que acumula una deuda de 50 y pico de millones de pesos, un contrapeso muy severo para una entidad cooperativa de servicios y, sobre todo, de una ciudad que en forma permanente demanda mejoras en las prestaciones. ¿Qué más hay, además de escalas salariales por encima de la media de otros colectivos de trabajadores? ¿Hay, acaso, contratos de trabajos y/o servicios con destinatarios privilegiados? ¿Hay, acaso, gastos por fuera de las exigencias del servicio propiamente dicho? ¿Hay, acaso, remuneraciones con destinatarios “truchos”? ¿Hay, acaso…? Preguntas básicas que se originan en comentarios que se comparten en distintos ámbitos. Es que Calf es una institución importante, no solamente por su origen e historia, lo es también por la cantidad de personal que tiene y por el presupuesto que maneja anualmente, que es el que le sigue al del municipio capitalino en volumen. También lo es como “botín político”, por la “caja” propiamente dicha, pero también por la proyección que pueden tener desde un cargo de conducción quien o quienes lo ejerzan. El gobierno municipal, como “poder concedente”, ha dispuesto una auditoría sobre el funcionamiento de su concesionaria. Y es bueno que se haga, pero a fondo y en forma amplia y rápida, porque a los asociados y usuarios ya nos anticiparon que vendrá un ajuste de tarifas. El aumento llegará, con seguridad, pero lo recibiremos de forma muy diferente si llega con las cuentas claras o con las cuentas sospechadas. Mientras llega esa auditoría, con las respuestas que cada asociado merece, dejo planteada otra preocupación referida al espíritu y la legislación cooperativa: el MPN se ha hecho cargo de la conducción de la entidad a través de militantes de reconocida pertenencia partidaria y con indisimulado apoyo del gobierno neuquino. La legislación referida establece el “apartidismo” de las cooperativas. Ricardo Villar DNI 8.377.070 Neuquén

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