“El reto más caro de la historia”

Redacción

Por Redacción

Estaba haciendo memoria sobre un discurso del expresidente Alfonsín, fue en La Rural del Palermo en 1988. En pleno discurso lo silbaron y le gritaron cosas que lo hicieron poner mal –hablando en criollo, lo hicieron calentar– y lo que recuerdo claramente es el reto con mucha vehemencia de Alfonsín en respuesta a quienes lo abucheaban, principalmente hacia el palco donde se encontraban muchos de la clase poderosa de Argentina. Bueno , se notó que a estos no les gustó este llamado de atención en público y a través de tv, pienso que quedaron muy sentidos muchos poderosos y –nuevamente hablando en criollo– los que se quedaron calentitos fueron ellos. Creo que buscaron revancha desestabilizando al gobierno, así que un tiempo después, pese a que Menem ya había ganado las elecciones, todo empezó a aumentar a pasos agigantados, comenzó la incertidumbre y la hiperinflación, y junto con ésta los saqueos y el descontrol. Entonces, intentando detener este caos, el presidente Alfonsín opta por renunciar y sube Menem anticipadamente, y el caos se detuvo tan rápido que me llamó la atención. Si alguien piensa con un poco de cordura se puede dar cuenta de que fue todo orquestado para desestabilizar al gobierno. Lo que pasó es que se les fue de las manos y casi terminó en tragedia nacional, porque lo que hicieron fue como una avalancha iniciada en la cima de una montaña y, según creo yo, la principal causa de este caos fue por ese reto vehemente a la clase alta. La cuestión es que llego Menem antes a la presidencia y como si fuese un acto de magia todo se normaliza en un santiamén y vuelve la paz. Entonces la gente estaba contenta, como cuando alguien le salva la vida o una persona rescata a otra de un grave problema, todos los amigos y parientes del rescatado le abrirán sus puertas y a posteriori el rescatador hará un desastre y los estafará a todos, igual que hizo Menem. Y así llega Menem como el estabilizador y engaña a los argentinos, porque muchos querían creer y se sentían agradecidos, de tal manera que cuando alguien hablaba mal de Menem la mayoría se enojaba y lo defendía. Y casi todos confiaron y, por esa paz que pagamos carísima, él y sus cómplices hicieron lo que se les antojó en una manera deshonesta, salvaje e inmoral, aprovechando ese momento en que nadie opinaba en contra del “gran salvador”. Por eso debido a la credibilidad y la ignorancia de un pueblo en el que yo también me considero engañado el nuevo presidente comenzó a entregar la Argentina por monedas y la dejó empeñada. Como dijo un gran economista, lo que no pudieron los grandes terratenientes lo hizo un paisanito que vino del norte. Recuerdo claramente que decía en sus discursos: “Síganme que no los voy a defraudar”, y no solamente nos defraudó, también nos refundió. Por suerte no tuvimos guerras como las que hubo en Europa, y lamentablemente por eso el pueblo Argentino es demasiado tolerante e indiferente, la prueba está con muchos funcionarios que han sido denunciados con pruebas y siguen robando y andan lo más campantes ejerciendo cargos. Esa tolerancia nos está destruyendo. Si queremos salvarnos, cuando un funcionario o político es denunciado y probado su ilícito debemos exigir su renuncia y después la cárcel por haber estafado a la nación de todos la argentinos. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén


Estaba haciendo memoria sobre un discurso del expresidente Alfonsín, fue en La Rural del Palermo en 1988. En pleno discurso lo silbaron y le gritaron cosas que lo hicieron poner mal –hablando en criollo, lo hicieron calentar– y lo que recuerdo claramente es el reto con mucha vehemencia de Alfonsín en respuesta a quienes lo abucheaban, principalmente hacia el palco donde se encontraban muchos de la clase poderosa de Argentina. Bueno , se notó que a estos no les gustó este llamado de atención en público y a través de tv, pienso que quedaron muy sentidos muchos poderosos y –nuevamente hablando en criollo– los que se quedaron calentitos fueron ellos. Creo que buscaron revancha desestabilizando al gobierno, así que un tiempo después, pese a que Menem ya había ganado las elecciones, todo empezó a aumentar a pasos agigantados, comenzó la incertidumbre y la hiperinflación, y junto con ésta los saqueos y el descontrol. Entonces, intentando detener este caos, el presidente Alfonsín opta por renunciar y sube Menem anticipadamente, y el caos se detuvo tan rápido que me llamó la atención. Si alguien piensa con un poco de cordura se puede dar cuenta de que fue todo orquestado para desestabilizar al gobierno. Lo que pasó es que se les fue de las manos y casi terminó en tragedia nacional, porque lo que hicieron fue como una avalancha iniciada en la cima de una montaña y, según creo yo, la principal causa de este caos fue por ese reto vehemente a la clase alta. La cuestión es que llego Menem antes a la presidencia y como si fuese un acto de magia todo se normaliza en un santiamén y vuelve la paz. Entonces la gente estaba contenta, como cuando alguien le salva la vida o una persona rescata a otra de un grave problema, todos los amigos y parientes del rescatado le abrirán sus puertas y a posteriori el rescatador hará un desastre y los estafará a todos, igual que hizo Menem. Y así llega Menem como el estabilizador y engaña a los argentinos, porque muchos querían creer y se sentían agradecidos, de tal manera que cuando alguien hablaba mal de Menem la mayoría se enojaba y lo defendía. Y casi todos confiaron y, por esa paz que pagamos carísima, él y sus cómplices hicieron lo que se les antojó en una manera deshonesta, salvaje e inmoral, aprovechando ese momento en que nadie opinaba en contra del “gran salvador”. Por eso debido a la credibilidad y la ignorancia de un pueblo en el que yo también me considero engañado el nuevo presidente comenzó a entregar la Argentina por monedas y la dejó empeñada. Como dijo un gran economista, lo que no pudieron los grandes terratenientes lo hizo un paisanito que vino del norte. Recuerdo claramente que decía en sus discursos: “Síganme que no los voy a defraudar”, y no solamente nos defraudó, también nos refundió. Por suerte no tuvimos guerras como las que hubo en Europa, y lamentablemente por eso el pueblo Argentino es demasiado tolerante e indiferente, la prueba está con muchos funcionarios que han sido denunciados con pruebas y siguen robando y andan lo más campantes ejerciendo cargos. Esa tolerancia nos está destruyendo. Si queremos salvarnos, cuando un funcionario o político es denunciado y probado su ilícito debemos exigir su renuncia y después la cárcel por haber estafado a la nación de todos la argentinos. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

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