Contrato de corrupción

Según Fidanza, la mayoría privilegia la economía y la seguridad por sobre la institucionalidad.

Redacción

Por Redacción

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En una tarde soleada, más apropiada para corretear al aire libre que para estar encerrado, en el auditorio Jorge Luis Borges de la Feria del Libro un encuestador VIP, Eduardo Fidanza, adoptó gestos de complicidad con sus oyentes, predominantemente críticos del gobierno, e hizo apreciaciones que, por lo desalentadoras, “no deberían constar en actas”, según apuntó. Un tópico abordado fue el fenómeno de la corrupción en la Argentina que, a juicio del exitoso director cinematográfico Juan José Campanella, tendría que ser prioridad número uno. Y no lo es porque hay una realidad en la que el vale todo (“roba, pero hace”) es una moneda fuerte que no se devalúa pese a las peripecias de la ondulante vida nacional. Contó Fidanza que su actividad lo llevó a realizar un sondeo en Santa Cruz, ocasión en la que, en medio de las imputaciones contra el empresario Lázaro Báez y el poder nacido de la caja estatal, pudo hablar con un lugareño conocedor de la pingüinera, sin sus estudios secundarios completos. “Para nosotros, la forma de recaudación no es ninguna novedad. Lo sabíamos desde siempre. En todos los negocios, Néstor Kirchner –le dijo a Fidanza su interlocutor, embelesado con el extinto expresidente– repartía el 50% entre la gente y el 50% lo destinaba para hacer política… el resto de los dirigentes, en esta suerte de contrato de corrupción implícito, se quedan con el 80% y apenas el 20% lo dejan en la comunidad”. Fidanza, que como weberiano exhortó a los defensores de la racionalidad republicana y las instituciones a adecuar el discurso a la calidad de la vida de las personas de carne y hueso, aportó estudios sociológicos. Reveló que en los grandes centros urbanos, un 30% aproximadamente está en contra de las prácticas enviciadas. En contrapartida, agregó, un 70% tolera administraciones pervertidas si es que obtienen buenos resultados en sus finanzas. “La gran mayoría de los ciudadanos vota lo que le parece más adecuado. En el momento en que le toca hacerlo, se fija en lo que puede cosechar en materia de ingresos, trabajo y seguridad… Un gobierno eficaz, es el que mejora la economía…”. Refirió luego que el trágico accidente ferroviario de Once lo hizo pensar sobre los aciertos y errores del kirchnerismo. Expresó que, “de la puerta para adentro, pudo garantizar a la clase media y media baja, un mayor consumo (con la compra de plasmas, lavarropas, autos), pero de la puerta para afuera, en una suerte de tosca gobernabilidad, no logró darle tranquilidad en las calles ni en el transporte público”. En un reciente seminario, organizado por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, el especialista Ricardo Arriazu habló de las expectativas puestas en Vaca Muerta, el yacimiento neuquino que contendría reservas de hidrocarburos equivalentes a 24 veces el Producto Bruto Interno (PBI) del país. Comparó Vaca Muerta con las formaciones no convencionales de gas y petróleo que a Estados Unidos permitiría autoabastecerse sin depender de los países árabes. Con absoluta naturalidad, Arriazu definió al Estado argentino como rentístico, tomado por la política como “botín de guerra”. En tal sentido, se permitió vaticinar que de los recursos generados en shale gas y shale oil, “un 30% se los van a llevar los corruptos, un 30% las compañías petroleras privadas y un 40% serían usufructuados por la Nación”. Tantas proyecciones nefastas deberían hacer recapacitar a los futuros gobernantes. En el 2001 una crisis terminal desembocó en el “que se vayan todos”. La actual transición, a juicio de Fidanza, se da en forma más ordenada, pese a la profundidad de los problemas. La presidente Cristina Fernández se ve obligada a hacer un ajuste módico, para tratar de entregar el país “de la mejor manera posible” y sin bajar sus banderas. En esto, por ahora, se diferencia de sus antecesores peronistas. Carlos Menem había propuesto “cirugía sin anestesia” y su esposo Néstor, como Dante, pasar “del infierno al purgatorio”. Las contradicciones o gamas de matices florecen en todos los espacios, con cruces que no terminan de definirse. A Fidanza, particularmente, lo sorprendió la oferta de aliarse lanzada por “Lilita” Carrió a Mauricio Macri, mientras mantiene vigentes las denuncias penales en su contra. ¿Pueden se socios?, planteó.

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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