“¿Vertido cero?”
Conceptualmente, idealísimo. Lo anunció este diario el 18 de abril, como una inquietud de la AIC a promover si se consigue la financiación para las plantas o se recupera la inversión, según Héctor Labolita, secretario de Gestión Ambiental del organismo. Esto, sumado a que se darían, según sugiere un proyecto de la ley de Río Negro, diez años de plazo para comenzar a cumplir la norma; recién entonces, después de una década, dejaríamos de contaminar nuestros recursos hídricos. La pregunta es por qué tanto tiempo. En diez años, si se permite verter como hoy, quizá sea tarde para salvar nuestros lagos y ríos. Lo ideal del “vertido cero” (ídem plan “basura cero”) es que resuelve de un solo manotazo el problema, no deja fisura por donde se cuelen los contaminantes… es ideal. Cuestionamos preguntando: ¿es real o una mera expresión de deseos? Ya de partida, este magnífico proyecto se condiciona a “conseguir financiación” o, como dice el Sr. Labolita, “debemos ver cómo se recupera la inversión”. Para esto último queremos puntualizar que ciertas obras públicas, especialmente si son de saneamiento del medioambiente, no deberían regirse por la clásica ecuación inversión-rentabilidad-recuperación del capital de la economía capitalista. La rentabilidad de estas obras es difícil de medir, porque la renta básica debiera ser la preservación de la salud ambiental, o sea, calidad de vida. Con respecto a los diez años, consultores especializados nos informan que una planta tipo (Villa Regina como tamaño), con sus tuberías y conexiones, se construye, en promedio, en dos años, ¿por qué regalar ocho a la contaminación? Si este objetivo “vertido cero” no es más que una expresión de deseos, se nos ocurre un plan más drástico. Un primer paso breve: dos o tres años para que los que están vertiendo sin tratar pasen a “tratar” dejando de ser ilegales y culposos, ya que no cumplen con la ley actual; fíjense: en lugar de diez, en dos años salvamos nuestros lagos y ríos. ¡Qué diferencia! En dos años vierten, pero “limpio”. Luego nos quedan ocho años para el idílico “vertido cero”. Pero ¿saben un secreto? El mayor –de lejos– contaminante es el Estado, a través de sus municipios –por ejemplo, la planta Tronador de Neuquén vuelca 70.000.000 de litros por día–. ¿No será entonces que fijan el magnífico objetivo a largo plazo para no ahorcarse con su propio lazo? Esperamos que no sea así. El objetivo es muy importante para la salud de nuestra población pero no sirve a diez años, que nunca se sabe si se cumplirán… siempre hay un placito más (nuestros políticos son muy dúctiles). Finalizando, felicitaciones por la iniciativa. Tratándose de este tipo de obras la dupla Nación/Provincia puede y debe darle prioridad a su financiación, máxime Neuquén y con renta petrolera, siendo además el contaminante mayor. Casi siempre, en todas las soluciones con varias opciones la mejor es la más simple. ¿O será que no pueden o no quieren salvar la fuente de vida de nuestra zona, el agua? ¿Seremos tan irresponsables con nuestros descendientes? Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca
Carlos H. López, DNI 4.820.317 Roca
Conceptualmente, idealísimo. Lo anunció este diario el 18 de abril, como una inquietud de la AIC a promover si se consigue la financiación para las plantas o se recupera la inversión, según Héctor Labolita, secretario de Gestión Ambiental del organismo. Esto, sumado a que se darían, según sugiere un proyecto de la ley de Río Negro, diez años de plazo para comenzar a cumplir la norma; recién entonces, después de una década, dejaríamos de contaminar nuestros recursos hídricos. La pregunta es por qué tanto tiempo. En diez años, si se permite verter como hoy, quizá sea tarde para salvar nuestros lagos y ríos. Lo ideal del “vertido cero” (ídem plan “basura cero”) es que resuelve de un solo manotazo el problema, no deja fisura por donde se cuelen los contaminantes... es ideal. Cuestionamos preguntando: ¿es real o una mera expresión de deseos? Ya de partida, este magnífico proyecto se condiciona a “conseguir financiación” o, como dice el Sr. Labolita, “debemos ver cómo se recupera la inversión”. Para esto último queremos puntualizar que ciertas obras públicas, especialmente si son de saneamiento del medioambiente, no deberían regirse por la clásica ecuación inversión-rentabilidad-recuperación del capital de la economía capitalista. La rentabilidad de estas obras es difícil de medir, porque la renta básica debiera ser la preservación de la salud ambiental, o sea, calidad de vida. Con respecto a los diez años, consultores especializados nos informan que una planta tipo (Villa Regina como tamaño), con sus tuberías y conexiones, se construye, en promedio, en dos años, ¿por qué regalar ocho a la contaminación? Si este objetivo “vertido cero” no es más que una expresión de deseos, se nos ocurre un plan más drástico. Un primer paso breve: dos o tres años para que los que están vertiendo sin tratar pasen a “tratar” dejando de ser ilegales y culposos, ya que no cumplen con la ley actual; fíjense: en lugar de diez, en dos años salvamos nuestros lagos y ríos. ¡Qué diferencia! En dos años vierten, pero “limpio”. Luego nos quedan ocho años para el idílico “vertido cero”. Pero ¿saben un secreto? El mayor –de lejos– contaminante es el Estado, a través de sus municipios –por ejemplo, la planta Tronador de Neuquén vuelca 70.000.000 de litros por día–. ¿No será entonces que fijan el magnífico objetivo a largo plazo para no ahorcarse con su propio lazo? Esperamos que no sea así. El objetivo es muy importante para la salud de nuestra población pero no sirve a diez años, que nunca se sabe si se cumplirán... siempre hay un placito más (nuestros políticos son muy dúctiles). Finalizando, felicitaciones por la iniciativa. Tratándose de este tipo de obras la dupla Nación/Provincia puede y debe darle prioridad a su financiación, máxime Neuquén y con renta petrolera, siendo además el contaminante mayor. Casi siempre, en todas las soluciones con varias opciones la mejor es la más simple. ¿O será que no pueden o no quieren salvar la fuente de vida de nuestra zona, el agua? ¿Seremos tan irresponsables con nuestros descendientes? Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca
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