“Terminó el Mundial y corrimos la cortina”

Redacción

Por Redacción

Los Mundiales de fútbol nos permiten festejar genuina y espontáneamente. Hacía tiempo que no soñábamos. Todos nos sentimos parte de un colectivo, un proyecto común. Dejamos de lado las diferencias, prejuicios, grietas y egoísmos. Encontramos en cada acción miles de elementos para pensar en un país grande donde el carro esté detrás de los caballos y donde las cosas pasen sin que nadie saque ventaja. Para los tiempos que corren, suena increíble, ¿no? En esta “epidemia de valores” y de actos emotivos –que duró todo un mes– me fue casi imposible no hacer el paralelo entre la corrupción del gobierno y el desempeño de nuestra selección nacional. Mientras la pelota rodaba, continuaban las denuncias sobre el desmanejo de los fondos del Estado en el gobierno nacional y popular: subsidios para un capitalismo de amigos, deplorable funcionamiento de áreas públicas (hospitales, facultades, etc.), decrecimiento permanente de la educación en todos sus niveles, caída de sectores históricos de la producción y la industria, negada inflación que perjudica a los que menos tienen, fuerte crecimiento de la deuda y aumento del gasto público. Todo lo anterior forma parte de este “modelo” que cobija a miles de funcionarios obstinados en lograr patrimonios injustificables. Y como si esto fuera poco, llega el sometimiento frente al Imperio Chino con sus represas, su minería, su soja y sus entidades bancarias. Éste es el país real al que ningún Mundial de Fútbol puede tapar. Como contrapartida, observamos a un equipo que nos sirvió como ejemplo de trabajo y sacrificio: la selección nacional. Una simple estrategia de juego nos mostró cómo es posible encontrar resultados para un crecimiento organizado. Todo producto del esfuerzo, de la racionalidad, de honestidad, y no simplemente del azar. Sabella dijo en conferencia de prensa (horas antes de la final): “Tratamos de dar todo a través del trabajo con humildad, sacrificio y sencillez. Ellos dejaron la piel y el alma en cada jugada. Un trabajo de equipo, de construcciones colectivas, dar al otro para crear, dar al otro para recibir, pensar en la palabra ‘nosotros’, no en individualidades”. Entonces apareció la doble moral en el discurso de bienvenida a los pibes: “Ustedes han rescatado valores y sentimientos que los argentinos creíamos olvidados. Un trabajo en equipo”, dijo Cristina. Vaya hipocresía. Ella nunca hace reuniones de gabinete. Merece un capítulo aparte el manejo político de la FIFA, la AFA y “Fútbol para Todos”, con Grondona y compañía. Es tanta la mugre que la alfombra resulta chica. Dicen que la vida se parece a un partido de fútbol, por eso algunos argentinos sentimos que desde hace rato nos vienen vacunando… Terminó el Mundial y corrimos la cortina. Rodolfo H. Fernández DNI 14.522.093 Lago Puelo

Rodolfo H. Fernández DNI 14.522.093 Lago Puelo


Los Mundiales de fútbol nos permiten festejar genuina y espontáneamente. Hacía tiempo que no soñábamos. Todos nos sentimos parte de un colectivo, un proyecto común. Dejamos de lado las diferencias, prejuicios, grietas y egoísmos. Encontramos en cada acción miles de elementos para pensar en un país grande donde el carro esté detrás de los caballos y donde las cosas pasen sin que nadie saque ventaja. Para los tiempos que corren, suena increíble, ¿no? En esta “epidemia de valores” y de actos emotivos –que duró todo un mes– me fue casi imposible no hacer el paralelo entre la corrupción del gobierno y el desempeño de nuestra selección nacional. Mientras la pelota rodaba, continuaban las denuncias sobre el desmanejo de los fondos del Estado en el gobierno nacional y popular: subsidios para un capitalismo de amigos, deplorable funcionamiento de áreas públicas (hospitales, facultades, etc.), decrecimiento permanente de la educación en todos sus niveles, caída de sectores históricos de la producción y la industria, negada inflación que perjudica a los que menos tienen, fuerte crecimiento de la deuda y aumento del gasto público. Todo lo anterior forma parte de este “modelo” que cobija a miles de funcionarios obstinados en lograr patrimonios injustificables. Y como si esto fuera poco, llega el sometimiento frente al Imperio Chino con sus represas, su minería, su soja y sus entidades bancarias. Éste es el país real al que ningún Mundial de Fútbol puede tapar. Como contrapartida, observamos a un equipo que nos sirvió como ejemplo de trabajo y sacrificio: la selección nacional. Una simple estrategia de juego nos mostró cómo es posible encontrar resultados para un crecimiento organizado. Todo producto del esfuerzo, de la racionalidad, de honestidad, y no simplemente del azar. Sabella dijo en conferencia de prensa (horas antes de la final): “Tratamos de dar todo a través del trabajo con humildad, sacrificio y sencillez. Ellos dejaron la piel y el alma en cada jugada. Un trabajo de equipo, de construcciones colectivas, dar al otro para crear, dar al otro para recibir, pensar en la palabra ‘nosotros’, no en individualidades”. Entonces apareció la doble moral en el discurso de bienvenida a los pibes: “Ustedes han rescatado valores y sentimientos que los argentinos creíamos olvidados. Un trabajo en equipo”, dijo Cristina. Vaya hipocresía. Ella nunca hace reuniones de gabinete. Merece un capítulo aparte el manejo político de la FIFA, la AFA y “Fútbol para Todos”, con Grondona y compañía. Es tanta la mugre que la alfombra resulta chica. Dicen que la vida se parece a un partido de fútbol, por eso algunos argentinos sentimos que desde hace rato nos vienen vacunando… Terminó el Mundial y corrimos la cortina. Rodolfo H. Fernández DNI 14.522.093 Lago Puelo

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora