“Herminio siempre está”

Redacción

Por Redacción

–¿Hay un acecho común a todos los candidatos en un final de campaña? –Yo hablaría de algo que no les puede suceder… –¿Qué sería, por caso? –Que les salga el Herminio Iglesias de adentro, porque Herminio siempre está. Murió pero está al acecho en toda campaña. Una frase que se va de madre y ya no se puede poner en madre. Todo lo que uno se pueda imaginar. Y errores que no necesariamente tienen proyección porque los comete el candidato, sino que pueden ser cometidos por uno de sus alfiles, alguien que integra el grupo más carne del candidato. Las semanas últimas de una campaña electoral, máxime cuando son duras por paridades y las incertidumbres que éstas alientan, son días en que los reflejos o las habilidades deben estar muy bien entrenados, tiene que haber una cultura del saber por dónde se transita, qué se va a decir. –¿Cómo definir en términos de una frase, una consigna si se quiere, ese trámite, esa dialéctica de esos días? –Aceptar que son días más para no errar que para acertar. –Eso es propio de Giáp, el vietnamita. –Bueno, por algo le ganaron la guerra a Estados Unidos ¿no? Una elección también es una lucha. En política, en general, ganan los que menos errores cometen. En la guerra suele suceder lo mismo. –Aceptado que la fórmula vale para todos los candidatos a la Rosada, pero ¿hay alguno en especial que debería aplicar ya hoy esta exigencia de campaña? –Mauricio Macri. Con los buenos números que tiene hoy, se trata más de no errar que de acertar. Tiene que cuidar primorosamente ese capital y es fundamental que su círculo dirigencial también lo haga. –¿Qué error podría estar en curso de cometer? –Tengo la fuerte impresión de que si ofrece a María Eugenia Vidal para gobernadora de la provincia de Buenos Aires se infligirá mucho daño a su aspiración a la Casa Rosada. No están en cuestión aquí las virtudes, la gestión de María Eugenia en el gobierno de Buenos Aires. Pero la provincia es otra cosa, es un país duro, complejo, mil humores, una paleta de intereses muy exigentes. El que va por la gobernación bonaerense debe dar una sensación terminante de poder gobernar ese país. No me parece que sea María Eugenia. (Jorge Giacobbe es comunicador social y miembro de la consultora Giacobbe y Asociados, que preside su padre, también Jorge)


–¿Hay un acecho común a todos los candidatos en un final de campaña? –Yo hablaría de algo que no les puede suceder... –¿Qué sería, por caso? –Que les salga el Herminio Iglesias de adentro, porque Herminio siempre está. Murió pero está al acecho en toda campaña. Una frase que se va de madre y ya no se puede poner en madre. Todo lo que uno se pueda imaginar. Y errores que no necesariamente tienen proyección porque los comete el candidato, sino que pueden ser cometidos por uno de sus alfiles, alguien que integra el grupo más carne del candidato. Las semanas últimas de una campaña electoral, máxime cuando son duras por paridades y las incertidumbres que éstas alientan, son días en que los reflejos o las habilidades deben estar muy bien entrenados, tiene que haber una cultura del saber por dónde se transita, qué se va a decir. –¿Cómo definir en términos de una frase, una consigna si se quiere, ese trámite, esa dialéctica de esos días? –Aceptar que son días más para no errar que para acertar. –Eso es propio de Giáp, el vietnamita. –Bueno, por algo le ganaron la guerra a Estados Unidos ¿no? Una elección también es una lucha. En política, en general, ganan los que menos errores cometen. En la guerra suele suceder lo mismo. –Aceptado que la fórmula vale para todos los candidatos a la Rosada, pero ¿hay alguno en especial que debería aplicar ya hoy esta exigencia de campaña? –Mauricio Macri. Con los buenos números que tiene hoy, se trata más de no errar que de acertar. Tiene que cuidar primorosamente ese capital y es fundamental que su círculo dirigencial también lo haga. –¿Qué error podría estar en curso de cometer? –Tengo la fuerte impresión de que si ofrece a María Eugenia Vidal para gobernadora de la provincia de Buenos Aires se infligirá mucho daño a su aspiración a la Casa Rosada. No están en cuestión aquí las virtudes, la gestión de María Eugenia en el gobierno de Buenos Aires. Pero la provincia es otra cosa, es un país duro, complejo, mil humores, una paleta de intereses muy exigentes. El que va por la gobernación bonaerense debe dar una sensación terminante de poder gobernar ese país. No me parece que sea María Eugenia. (Jorge Giacobbe es comunicador social y miembro de la consultora Giacobbe y Asociados, que preside su padre, también Jorge)

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