“Que los políticos sean de mejor calidad”

Redacción

Por Redacción

Como afiliado, no recuerdo que alguna vez nos hayan convocado para debatir cuestiones sociales, políticas o administrativas del Estado, para que la persona que resulte “nuestro” candidato lleve las propuestas de quienes componemos el partido y, cuando lo hicieron, fue para formular propuestas que luego incumplieron a rajatabla. Será que, simplemente, debemos convalidar la propuesta o intereses que “el candidato” crea convenientes. ¿No será, entonces, que se estará iniciando el cierre del círculo de la obediencia debida (¡o mediocridad consumada!)? Ser militante no es ser obsecuente del candidato de turno y sus ideas. Ello será para los mediocres que quieran ser simples números en un partido. Participar es mucho más que pegar carteles, asistir a actos y ser –de última– fiscal en alguna mesa eleccionaria (a veces, presionados para no perder su trabajo o condición laboral). A modo de ejemplo, ¿cuando recuerda el lector que, en el ámbito provincial, un proyecto del Ejecutivo haya sido cuestionado por un legislador del bloque oficialista? Todavía estamos en pañales en la vida democrática. Para crecer, debemos admitirnos que todos por igual somos capaces de pensar, opinar, ejecutar y realizar, sin egos personales ni intereses oscuros y prepotentes. Muchos medios de comunicación son partícipes involuntarios de la decisión popular, pues, al sostenerse en ingresos que devienen de las ampulosas campañas publicitarias de diferentes partidos –que no garantizan ser las mejores sino las que más se escuchan, advirtiendo desde el vamos que son engañosas o irrealizables–. Sin embargo, sabido es que se utilizan todas las técnicas publicitarias modernas para captar el voto –tratando de seducir el espíritu del elector–, como si se tratase de la venta de una crema reductora. ¿No sería mejor que todos los candidatos tuviesen los mismos tiempos de aire, para competir en condiciones de igualdad? Y no rematar ideas a través del dinero, pues tal vez, las más sanas ideas no tengan un sustento económico que las patrocine, porque no hay intereses personales o sectoriales que las avalen (no vamos a esperar que diputados propongan una ley en ese sentido, porque –en las condiciones actuales– a mal puerto iríamos por leña). Cuando todos participemos sin trabas en la formación del gobierno, comenzaremos a transitar el largo camino de la excelencia. Poder tener el orgullo –cualquiera sea el que gane– de contar con opositores en las filas de la administración del Estado habrá sido un logro. Si se tiene la intención de hacer las cosas bien, ¿cuál es el problema? ¡Así debería ser, si es un gobierno de todos! ¿Por qué razón los organismos de control también tienen que estar en manos del oficialismo? ¿No será que se quieren manejar discrecionalmente y sin control los dineros públicos que son los de la gente? Si es sólo manejo de un partido, será sólo en interés de un sector de la población. Roguemos que los políticos próximos inmediatos sean de mejor calidad que los pasados, porque hasta ahora han tenido un desparpajo importante para administrar la cosa pública que flaco favor ha hecho a los administrados. Aníbal Hidalgo DNI 10.270.240 Neuquén

Aníbal Hidalgo DNI 10.270.240 Neuquén


Como afiliado, no recuerdo que alguna vez nos hayan convocado para debatir cuestiones sociales, políticas o administrativas del Estado, para que la persona que resulte “nuestro” candidato lleve las propuestas de quienes componemos el partido y, cuando lo hicieron, fue para formular propuestas que luego incumplieron a rajatabla. Será que, simplemente, debemos convalidar la propuesta o intereses que “el candidato” crea convenientes. ¿No será, entonces, que se estará iniciando el cierre del círculo de la obediencia debida (¡o mediocridad consumada!)? Ser militante no es ser obsecuente del candidato de turno y sus ideas. Ello será para los mediocres que quieran ser simples números en un partido. Participar es mucho más que pegar carteles, asistir a actos y ser –de última– fiscal en alguna mesa eleccionaria (a veces, presionados para no perder su trabajo o condición laboral). A modo de ejemplo, ¿cuando recuerda el lector que, en el ámbito provincial, un proyecto del Ejecutivo haya sido cuestionado por un legislador del bloque oficialista? Todavía estamos en pañales en la vida democrática. Para crecer, debemos admitirnos que todos por igual somos capaces de pensar, opinar, ejecutar y realizar, sin egos personales ni intereses oscuros y prepotentes. Muchos medios de comunicación son partícipes involuntarios de la decisión popular, pues, al sostenerse en ingresos que devienen de las ampulosas campañas publicitarias de diferentes partidos –que no garantizan ser las mejores sino las que más se escuchan, advirtiendo desde el vamos que son engañosas o irrealizables–. Sin embargo, sabido es que se utilizan todas las técnicas publicitarias modernas para captar el voto –tratando de seducir el espíritu del elector–, como si se tratase de la venta de una crema reductora. ¿No sería mejor que todos los candidatos tuviesen los mismos tiempos de aire, para competir en condiciones de igualdad? Y no rematar ideas a través del dinero, pues tal vez, las más sanas ideas no tengan un sustento económico que las patrocine, porque no hay intereses personales o sectoriales que las avalen (no vamos a esperar que diputados propongan una ley en ese sentido, porque –en las condiciones actuales– a mal puerto iríamos por leña). Cuando todos participemos sin trabas en la formación del gobierno, comenzaremos a transitar el largo camino de la excelencia. Poder tener el orgullo –cualquiera sea el que gane– de contar con opositores en las filas de la administración del Estado habrá sido un logro. Si se tiene la intención de hacer las cosas bien, ¿cuál es el problema? ¡Así debería ser, si es un gobierno de todos! ¿Por qué razón los organismos de control también tienen que estar en manos del oficialismo? ¿No será que se quieren manejar discrecionalmente y sin control los dineros públicos que son los de la gente? Si es sólo manejo de un partido, será sólo en interés de un sector de la población. Roguemos que los políticos próximos inmediatos sean de mejor calidad que los pasados, porque hasta ahora han tenido un desparpajo importante para administrar la cosa pública que flaco favor ha hecho a los administrados. Aníbal Hidalgo DNI 10.270.240 Neuquén

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