“A la distancia, un reconocimiento especial”
Fue un cura de esos que no se ven muy seguido. Su manera de trabajar, de relacionarse con la gente, de decir las cosas, de leer la realidad y de actuar para cambiarla. Nacido en Bariloche, en la década del 30, por esas cosas de la vida decidió ser sacerdote. En los años 70 regresó a Río Negro y se asentó en Ingeniero Huergo. Desarrolló una intensa actividad parroquial y social misionando sin parar en beneficio de los más desprotegidos. Y gastó su vida entregándola a los pobres. Juvenal Currulef fue fundador de la Escuela Parroquial San Francisco Javier, en el Barrio El Porvenir. Se creó por una necesidad social, con un objetivo fundamental, el de modificar y transformar la sociedad de la que hoy somos parte muchos, bregando siempre por equidad, justicia y solidaridad. Fue sin dudas el cura quien se encaminó en un proyecto usando como instrumento la educación, a los efectos de atender a sectores de la población en situación de riesgo y vulnerabilidad social. Esta Escuela Parroquial tenía como característica central la gratuidad de los servicios, abierta a toda la población sin ningún tipo de restricción, comunitaria y garantizaba la educación de todos ya que era pública de gestión privada y no arancelada y todos podían acceder a ella. Hace unos meses, en Bariloche, su corazón de “indio, pobre y cura” no pudo más. Empezó a fallar y se paró. Y lloraron la nieve, el barro, el viento frío y muchos más y, sobre todo, lloró el pueblo. Hay cosas que la memoria recuerda y otras que prefiere olvidar. Esto sucede en el individuo, pero también en las sociedades. Y todo obedece a intereses y necesidades, sea de recordar o de olvidar. Somos un grupo de exalumnos de esta Escuela Parroquial tan añorada y porque la memoria emotiva nos sacudió y nos movilizó, es que nos estamos organizando en diferentes acciones. Primero presentamos un petitorio al Concejo Deliberante local en el que solicitamos, entre otras cuestiones, el reconocimiento de la figura del cura Juvenal Currulef por la labor y proyecto educativo-social llevado adelante en la localidad y pedimos, además, que la actual escuela “Instituto San Francisco Javier” vuelva a ser pública, gratuita e inclusiva, tal como la gestó su fundador: que se apueste a la educación como herramienta para transfigurar, con eje en los valores y en la inclusión, profundizando esa acción transformadora. No nos daremos por vencidos, seguiremos con otras gestiones. Deseamos a la distancia estar más cerca que nunca de todos los que siguen el proyecto del “Negro”, que luchan y apuestan a esta idea y tipo de educación. Además deseamos acompañar y participar, de alguna manera, de la ceremonia que se realizará el próximo sábado 22, a las 11, en Bariloche, en la que se hará el traslado de los restos de Juvenal Currulef a la capilla de su barrio Virgen Misionera. Nuestro mejor homenaje es hoy recordarlo con cariño, pero sobre todo encarnar los valores que él nos enseñó. Hugo O. González, DNI 16.352.547 Lucía Martínez, DNI 14.625.974 Darío Valladares, DNI 16.644.811 Fabiana Roder, DNI 18.067.030 Anabel Martínez, DNI 21.121.326 Néstor Molina, DNI 20.339.114 Ingeniero Huergo
Hugo O. González, DNI 16.352.547 Lucía Martínez, DNI 14.625.974 Darío Valladares, DNI 16.644.811 Fabiana Roder, DNI 18.067.030 Anabel Martínez, DNI 21.121.326 Néstor Molina, DNI 20.339.114 Ingeniero Huergo
Fue un cura de esos que no se ven muy seguido. Su manera de trabajar, de relacionarse con la gente, de decir las cosas, de leer la realidad y de actuar para cambiarla. Nacido en Bariloche, en la década del 30, por esas cosas de la vida decidió ser sacerdote. En los años 70 regresó a Río Negro y se asentó en Ingeniero Huergo. Desarrolló una intensa actividad parroquial y social misionando sin parar en beneficio de los más desprotegidos. Y gastó su vida entregándola a los pobres. Juvenal Currulef fue fundador de la Escuela Parroquial San Francisco Javier, en el Barrio El Porvenir. Se creó por una necesidad social, con un objetivo fundamental, el de modificar y transformar la sociedad de la que hoy somos parte muchos, bregando siempre por equidad, justicia y solidaridad. Fue sin dudas el cura quien se encaminó en un proyecto usando como instrumento la educación, a los efectos de atender a sectores de la población en situación de riesgo y vulnerabilidad social. Esta Escuela Parroquial tenía como característica central la gratuidad de los servicios, abierta a toda la población sin ningún tipo de restricción, comunitaria y garantizaba la educación de todos ya que era pública de gestión privada y no arancelada y todos podían acceder a ella. Hace unos meses, en Bariloche, su corazón de “indio, pobre y cura” no pudo más. Empezó a fallar y se paró. Y lloraron la nieve, el barro, el viento frío y muchos más y, sobre todo, lloró el pueblo. Hay cosas que la memoria recuerda y otras que prefiere olvidar. Esto sucede en el individuo, pero también en las sociedades. Y todo obedece a intereses y necesidades, sea de recordar o de olvidar. Somos un grupo de exalumnos de esta Escuela Parroquial tan añorada y porque la memoria emotiva nos sacudió y nos movilizó, es que nos estamos organizando en diferentes acciones. Primero presentamos un petitorio al Concejo Deliberante local en el que solicitamos, entre otras cuestiones, el reconocimiento de la figura del cura Juvenal Currulef por la labor y proyecto educativo-social llevado adelante en la localidad y pedimos, además, que la actual escuela “Instituto San Francisco Javier” vuelva a ser pública, gratuita e inclusiva, tal como la gestó su fundador: que se apueste a la educación como herramienta para transfigurar, con eje en los valores y en la inclusión, profundizando esa acción transformadora. No nos daremos por vencidos, seguiremos con otras gestiones. Deseamos a la distancia estar más cerca que nunca de todos los que siguen el proyecto del “Negro”, que luchan y apuestan a esta idea y tipo de educación. Además deseamos acompañar y participar, de alguna manera, de la ceremonia que se realizará el próximo sábado 22, a las 11, en Bariloche, en la que se hará el traslado de los restos de Juvenal Currulef a la capilla de su barrio Virgen Misionera. Nuestro mejor homenaje es hoy recordarlo con cariño, pero sobre todo encarnar los valores que él nos enseñó. Hugo O. González, DNI 16.352.547 Lucía Martínez, DNI 14.625.974 Darío Valladares, DNI 16.644.811 Fabiana Roder, DNI 18.067.030 Anabel Martínez, DNI 21.121.326 Néstor Molina, DNI 20.339.114 Ingeniero Huergo
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