“Un río no se contamina por sí mismo”

Redacción

Por Redacción

La señora defensora del pueblo de Río Negro ha presentado pruebas de la contaminación del río Negro. Un río no se contamina por sí mismo, sino por diversos puntos que generan la polución ya sea de origen agroquímico, industrial, cloacal y ahora petrolero, en Vaca Muerta. Éstos se filtran y/o vuelcan al agua de las napas, lagos y ríos a lo largo de su cuenca. Estos efluentes encuentran una mayor capacidad de eutrofización (hiperproliferación de algas) y contaminación del río Negro porque las cinco represas hidroenergéticas –ubicadas en los ríos Limay y Neuquén– contienen el agua en sus embalses para producir energía a fin de abastecer los grandes centros de consumo antes que sostener la naturaleza del río (el caudal mínimo histórico del Negro previo a los embalses era de 900 m³ y ahora lo han controlado en 300 m³). Al haber menos caudal, el agua se calefacciona y se transparenta, lo que permite mayor paso de luz e incrementa la actividad fotosintética y con ella el aumento de algas, fomentada por los nutrientes de las cloacas y los fertilizantes agroquímicos y, por ende, además la muerte de seres vivos que se pudren y paulatinamente van contaminando el caudal; agregando a todo esto la presencia de venenos agrotóxicos, industriales y petroleros que con total impunidad son arrojados cual intestino público. Esta situación sucede a conciencia de los técnicos y funcionarios del DPA, en Río Negro; el EPAS, en Neuquén y ABSA, en Bs. As. -Patagones. Es que las personas que conducen estos tres organismos refugian sus actos que permiten la putrefacción del río haciéndose cómplices de la corrupción de los funcionarios que han conducido y conducen la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas AIC, organismo legalmente constituido para ejecutar el control, uso, aprovechamiento y preservación ambiental de la cuenca. La AIC recibe mensualmente el 1,5% del dinero que recaudan las represas hidroenergéticas, el cual es destinado para fines político- partidarios, como la construcción de costaneras como las de Viedma y Patagones (de qué nos sirve la belleza artificial de éstas si el agua que transcurre y bebemos está podrida); y también a pavimentos, publicidades y demás vericuetos financieros inexpugnables de reconocer. Años atrás, distintos ciudadanos de Viedma y Patagones denunciamos ante la Justicia Federal la eutrofización y contaminación de la cuenca, solicitando también una auditoría de los movimientos financieros de la AIC desde su creación, denuncia que, en consonancia corrupta, por supuesto no prosperó. Hoy, y para bien, algunos políticos rionegrinos y la señora defensora del pueblo denuncian la contaminación del río Negro, pero de nada servirá su acusación si no apuntan al origen del problema: el bajo caudal de agua volcada al río, la impunidad del filtrado y volcado de efluentes industriales, petroleros, agrotóxicos y clocales y, por supuesto, la delación de la corrupción inserta en la AIC. La naturaleza del agua del río Negro y su cuenca fue, es y será nuestro sustento de vida, pero si no se valora y prepondera su esencia vital a partir de erradicar la corrupción que hoy lo pudre, de nada servirán las denuncias ni clamores por su vida. Elvio Mendioroz DNI 8.213.861 Carmen de Patagones

Elvio Mendioroz DNI 8.213.861 Carmen de Patagones


La señora defensora del pueblo de Río Negro ha presentado pruebas de la contaminación del río Negro. Un río no se contamina por sí mismo, sino por diversos puntos que generan la polución ya sea de origen agroquímico, industrial, cloacal y ahora petrolero, en Vaca Muerta. Éstos se filtran y/o vuelcan al agua de las napas, lagos y ríos a lo largo de su cuenca. Estos efluentes encuentran una mayor capacidad de eutrofización (hiperproliferación de algas) y contaminación del río Negro porque las cinco represas hidroenergéticas –ubicadas en los ríos Limay y Neuquén– contienen el agua en sus embalses para producir energía a fin de abastecer los grandes centros de consumo antes que sostener la naturaleza del río (el caudal mínimo histórico del Negro previo a los embalses era de 900 m³ y ahora lo han controlado en 300 m³). Al haber menos caudal, el agua se calefacciona y se transparenta, lo que permite mayor paso de luz e incrementa la actividad fotosintética y con ella el aumento de algas, fomentada por los nutrientes de las cloacas y los fertilizantes agroquímicos y, por ende, además la muerte de seres vivos que se pudren y paulatinamente van contaminando el caudal; agregando a todo esto la presencia de venenos agrotóxicos, industriales y petroleros que con total impunidad son arrojados cual intestino público. Esta situación sucede a conciencia de los técnicos y funcionarios del DPA, en Río Negro; el EPAS, en Neuquén y ABSA, en Bs. As. -Patagones. Es que las personas que conducen estos tres organismos refugian sus actos que permiten la putrefacción del río haciéndose cómplices de la corrupción de los funcionarios que han conducido y conducen la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas AIC, organismo legalmente constituido para ejecutar el control, uso, aprovechamiento y preservación ambiental de la cuenca. La AIC recibe mensualmente el 1,5% del dinero que recaudan las represas hidroenergéticas, el cual es destinado para fines político- partidarios, como la construcción de costaneras como las de Viedma y Patagones (de qué nos sirve la belleza artificial de éstas si el agua que transcurre y bebemos está podrida); y también a pavimentos, publicidades y demás vericuetos financieros inexpugnables de reconocer. Años atrás, distintos ciudadanos de Viedma y Patagones denunciamos ante la Justicia Federal la eutrofización y contaminación de la cuenca, solicitando también una auditoría de los movimientos financieros de la AIC desde su creación, denuncia que, en consonancia corrupta, por supuesto no prosperó. Hoy, y para bien, algunos políticos rionegrinos y la señora defensora del pueblo denuncian la contaminación del río Negro, pero de nada servirá su acusación si no apuntan al origen del problema: el bajo caudal de agua volcada al río, la impunidad del filtrado y volcado de efluentes industriales, petroleros, agrotóxicos y clocales y, por supuesto, la delación de la corrupción inserta en la AIC. La naturaleza del agua del río Negro y su cuenca fue, es y será nuestro sustento de vida, pero si no se valora y prepondera su esencia vital a partir de erradicar la corrupción que hoy lo pudre, de nada servirán las denuncias ni clamores por su vida. Elvio Mendioroz DNI 8.213.861 Carmen de Patagones

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