“Emprenden su guerra sucia”

Redacción

Por Redacción

Los militares genocidas de la dictadura, más sus adláteres civiles y jerarquías de la Iglesia, hablaban de “guerra sucia” con respecto a la masacre que perpetraron sobre el país tras el implantamiento del terrorismo de Estado iniciado en marzo del 76. Hoy, que ya no gobiernan, no resignan un palmo, sin embargo, y emprenden su “sucia guerra” desde ciertos medios afines. Reemplazaron la desaparición y la tortura por modos diferentes en su práctica pero iguales en lo perverso. El control de las mentes, a través del método goebbeliano nazi de instalar la mentira en la cabeza de sus clientes. Lo había dicho Chomsky: los medios ejercen una fuerza mayor a la de una ocupación militar. Logran crear el odio sobre el andamiaje de la patraña vil, la desfiguración de la realidad, el trabajo de machacar sobre el desprevenido hasta lograr que al fin la verdad ya no le interese (casos Nisman, Máximo Kirchner, etc.), en tanto ya está digitado por la maquinaria mediática como un autómata cuyo discernimiento ha sido atrofiado. Antes la desaparición y la tortura, entonces como método. Hoy una legión de actores poderosos, de enorme alcance virtual, que como trágicos ilusionistas inoculan lo falso a través de un veneno viral que deja a la víctima inerme (tal como la serpiente a su presa), ejerciendo el mismo horror de la dictadura, sólo que más sutil dada la coyuntura circunstancial que no les permite el desembozo y que los obliga a la apelación de sus artes más siniestras. Está claro que no van a parar porque no pueden hacerlo, es su propia supervivencia lo que se juegan. Se trata, como con aquella dictadura del espanto, de arrancarles la victoria, sabiendo bien que no hay sitio para la ingenuidad en esta ardua batalla, la previa de su desmantelamiento definitivo. Alejandro Flynn, DNI 12.566.136 – Neuquén

Alejandro Flynn, DNI 12.566.136 – Neuquén


Los militares genocidas de la dictadura, más sus adláteres civiles y jerarquías de la Iglesia, hablaban de “guerra sucia” con respecto a la masacre que perpetraron sobre el país tras el implantamiento del terrorismo de Estado iniciado en marzo del 76. Hoy, que ya no gobiernan, no resignan un palmo, sin embargo, y emprenden su “sucia guerra” desde ciertos medios afines. Reemplazaron la desaparición y la tortura por modos diferentes en su práctica pero iguales en lo perverso. El control de las mentes, a través del método goebbeliano nazi de instalar la mentira en la cabeza de sus clientes. Lo había dicho Chomsky: los medios ejercen una fuerza mayor a la de una ocupación militar. Logran crear el odio sobre el andamiaje de la patraña vil, la desfiguración de la realidad, el trabajo de machacar sobre el desprevenido hasta lograr que al fin la verdad ya no le interese (casos Nisman, Máximo Kirchner, etc.), en tanto ya está digitado por la maquinaria mediática como un autómata cuyo discernimiento ha sido atrofiado. Antes la desaparición y la tortura, entonces como método. Hoy una legión de actores poderosos, de enorme alcance virtual, que como trágicos ilusionistas inoculan lo falso a través de un veneno viral que deja a la víctima inerme (tal como la serpiente a su presa), ejerciendo el mismo horror de la dictadura, sólo que más sutil dada la coyuntura circunstancial que no les permite el desembozo y que los obliga a la apelación de sus artes más siniestras. Está claro que no van a parar porque no pueden hacerlo, es su propia supervivencia lo que se juegan. Se trata, como con aquella dictadura del espanto, de arrancarles la victoria, sabiendo bien que no hay sitio para la ingenuidad en esta ardua batalla, la previa de su desmantelamiento definitivo. Alejandro Flynn, DNI 12.566.136 - Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora