“Cuando le convino al gobernador, se dictó la ley. Cuando no, se dejó de lado”
En un reciente reportaje, el neurólogo e investigador Facundo Manes –quien se hiciera popular por haber atendido a la presidenta Cristina Fernández– formuló interesantes apreciaciones acerca de la realidad del país. Luego de señalar que “Argentina tiene un dilema: el corto plazo, el populismo, la corrupción, la falta de instituciones fuertes…”, se refirió a la política –actividad por la que se declara interesado– con sentido muy crítico, cuestionando especialmente la falta de seriedad de las dirigencias. En este sentido expresó: “En la Argentina, a veces el problema no es ser neoliberal o de izquierda, sino ser trucho, porque fuimos truchos por derecha y por izquierda. Somos poco serios. Entonces, muchas veces, el problema es la truchada y no la ideología”. Como es sabido, en nuestro argot popular las expresiones “trucho” y “truchada” se refieren a personas y acciones vinculadas con viveza, picardía, trampas y falsedades, ejemplificándose en la venta del auto flojo de papeles o en el recordado “diputrucho” que votó la privatización de Gas del Estado. Si bien estas impresiones se referían al orden nacional, cotejándolas con la política rionegrina de cara a las próximas elecciones, vemos que ellas no están alejadas de la realidad provincial y, al contrario, podemos sostener que el científico está haciendo una crónica de lo acontecido en este tiempo preelectoral, ya que su reflexión se materializa en hechos concretos. Dos ejemplos son ilustrativos y muestran el aserto de su apreciación. Uno: en agosto del año pasado, a iniciativa del Poder Ejecutivo la Legislatura por unanimidad sancionó la ley 4988 de adhesión a la nacional 26571 de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias –PASO– anunciada con bombos y platillos como sustancial para el mejoramiento y transparencia de la política. Por lógica, era dable suponer su aplicación en esta elección atento su carácter de obligatoria. Sin embargo, a impulso del mismo Poder Ejecutivo, la Legislatura –esta vez , por mayoría, con los votos oficialistas y de algunos opositores– no tuvo inconveniente alguno en sancionar una nueva ley suspendiendo las PASO, aduciendo “dificultades coyunturales”, “demoras en su reglamentación” y otros argumentos baladíes e insustanciales. Es decir: cuando le convino al gobernador se dictó la ley; cuando no le convino se la dejó de lado, cambiando su condición de obligatoria por la de optativa en función de intereses particulares. Como suele decirse: hecha la ley, hecha la trampa. Dos: el Frente para la Victoria anunció una candidata a vicegobernadora que estaba inhabilitada para serlo, ya que se trataba de la hija del exgobernador anterior –elegido en la última elección y con ejercicio del cargo– atento que la Constitución provincial en su artículo 172 establece: “No pueden ser elegidos gobernador o vicegobernador: a) Los cónyuges y parientes hasta el 2º grado de consanguinidad o afinidad del gobernador o vicegobernador , en el mismo período o en el siguiente al mandato ejercido…”. Según el Código Civil, los hijos están en el primer grado (art. 352). Es decir: padre gobernador del período anterior e hija, inhabilitación total. Además tampoco tenía la edad requerida: 30 años (art. 171, C.R.N.). De más está decir que tanto el candidato a gobernador como la candidata “imposible” no podían ignorar normas legales tan expresas por su condición de abogados y políticos profesionales, además de senador y diputada, respectivamente. En este caso tenemos que, para arreglar la interna partidaria, se dejan de lado disposiciones legales o se las pretende interpretar “a piacere”, según convenga. Por lo que muestran estos ejemplos que tienen por protagonistas a dos de las mayores expresiones políticas provinciales es difícil no darle la razón al Dr. Facundo Manes. Carlos Segovia, LE 7.304.065 Cipolletti
Carlos Segovia, LE 7.304.065 Cipolletti
En un reciente reportaje, el neurólogo e investigador Facundo Manes –quien se hiciera popular por haber atendido a la presidenta Cristina Fernández– formuló interesantes apreciaciones acerca de la realidad del país. Luego de señalar que “Argentina tiene un dilema: el corto plazo, el populismo, la corrupción, la falta de instituciones fuertes…”, se refirió a la política –actividad por la que se declara interesado– con sentido muy crítico, cuestionando especialmente la falta de seriedad de las dirigencias. En este sentido expresó: “En la Argentina, a veces el problema no es ser neoliberal o de izquierda, sino ser trucho, porque fuimos truchos por derecha y por izquierda. Somos poco serios. Entonces, muchas veces, el problema es la truchada y no la ideología”. Como es sabido, en nuestro argot popular las expresiones “trucho” y “truchada” se refieren a personas y acciones vinculadas con viveza, picardía, trampas y falsedades, ejemplificándose en la venta del auto flojo de papeles o en el recordado “diputrucho” que votó la privatización de Gas del Estado. Si bien estas impresiones se referían al orden nacional, cotejándolas con la política rionegrina de cara a las próximas elecciones, vemos que ellas no están alejadas de la realidad provincial y, al contrario, podemos sostener que el científico está haciendo una crónica de lo acontecido en este tiempo preelectoral, ya que su reflexión se materializa en hechos concretos. Dos ejemplos son ilustrativos y muestran el aserto de su apreciación. Uno: en agosto del año pasado, a iniciativa del Poder Ejecutivo la Legislatura por unanimidad sancionó la ley 4988 de adhesión a la nacional 26571 de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias –PASO– anunciada con bombos y platillos como sustancial para el mejoramiento y transparencia de la política. Por lógica, era dable suponer su aplicación en esta elección atento su carácter de obligatoria. Sin embargo, a impulso del mismo Poder Ejecutivo, la Legislatura –esta vez , por mayoría, con los votos oficialistas y de algunos opositores– no tuvo inconveniente alguno en sancionar una nueva ley suspendiendo las PASO, aduciendo “dificultades coyunturales”, “demoras en su reglamentación” y otros argumentos baladíes e insustanciales. Es decir: cuando le convino al gobernador se dictó la ley; cuando no le convino se la dejó de lado, cambiando su condición de obligatoria por la de optativa en función de intereses particulares. Como suele decirse: hecha la ley, hecha la trampa. Dos: el Frente para la Victoria anunció una candidata a vicegobernadora que estaba inhabilitada para serlo, ya que se trataba de la hija del exgobernador anterior –elegido en la última elección y con ejercicio del cargo– atento que la Constitución provincial en su artículo 172 establece: “No pueden ser elegidos gobernador o vicegobernador: a) Los cónyuges y parientes hasta el 2º grado de consanguinidad o afinidad del gobernador o vicegobernador , en el mismo período o en el siguiente al mandato ejercido…”. Según el Código Civil, los hijos están en el primer grado (art. 352). Es decir: padre gobernador del período anterior e hija, inhabilitación total. Además tampoco tenía la edad requerida: 30 años (art. 171, C.R.N.). De más está decir que tanto el candidato a gobernador como la candidata “imposible” no podían ignorar normas legales tan expresas por su condición de abogados y políticos profesionales, además de senador y diputada, respectivamente. En este caso tenemos que, para arreglar la interna partidaria, se dejan de lado disposiciones legales o se las pretende interpretar “a piacere”, según convenga. Por lo que muestran estos ejemplos que tienen por protagonistas a dos de las mayores expresiones políticas provinciales es difícil no darle la razón al Dr. Facundo Manes. Carlos Segovia, LE 7.304.065 Cipolletti
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