“Verdades sobre Malvinas”

Redacción

Por Redacción

Con calculada insistencia, los voceros del régimen, intelectuales, periodistas útiles al relato oficial y “opositores” siempre funcionales utilizan la gloriosa fecha del 2 de abril no sólo con el objeto de hacer buen uso del feriado turístico sino, lo que es más grave, para manifestar aparente aflicción por “los chicos de la guerra”, sin reparar en que los que desembarcaron en Normandía el 6 de junio de 1944 eran de la misma edad, agregando que aquello –lo de Malvinas– “fue una guerra promovida por un borracho trasnochado”, y finalmente amolar una y otra vez con la consabida demonización del Proceso de Reorganización Nacional. Sin embargo, vale desnudar una vez más la hipocresía en la que incurren nuestros habituales recolectores de votos al bastardear una gesta que fuera oportunamente apoyada sin reservas por los mismos partidos políticos que hoy cargan tintas descalificando todo aquello, sin advertir que la mentada “borrachera” no fue un fenómeno personal sino colectivo, puesto que la población, de modo que puede considerarse unánime, aplaudió y respaldó la acción del gobierno con bullicioso y sin duda justificado espíritu triunfalista. En efecto, hubo numerosos y multitudinarios actos de apoyo en los que el presidente Leopoldo F. Galtieri se vio obligado a saludar desde los balcones de la Casa de Gobierno ante el incontenible entusiasmo de la multitud que lo aclamaba. Efectivamente, omiten mencionar nuestros escritores de historietas que por entonces un desbordante fervor popular apoyó al gobierno y se manifestó a favor de la recuperación de nuestras islas, al igual que lo hicieron numerosos dirigentes políticos que salieron de inmediato a dar su incondicional respaldo. Tanto fue así que el 7 de abril dirigentes gremiales como Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini, y políticos destacados como los peronistas Antonio Cafiero y Deolindo Bitel, el radical Carlos Contín (presidente del Comité Central del partido), el populista Oscar Alende y Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, viajaron a las Islas Malvinas para la asunción del efímero gobernador general Menéndez. El 10 de abril se congregaron en Plaza de Mayo cien mil personas con banderas, entre las que se destacaba un cartel con el lema “CGT presente, soberanía o muerte”. Al mismo tiempo, Ernesto Sábato hacía declaraciones para la radio española diciendo con énfasis: “No es la dictadura la que está luchando, es el pueblo entero”. Desde Comodoro Rivadavia, en declaraciones radiales Deolindo F. Bittel (candidato a vicepresidente de Luder en 1983 por el P. J.) expresó: “Entendemos que la justicia y la reivindicación contenidos en este acto de gobierno merecen que la decisión sea compartida por todos los habitantes de la República Argentina”. En esa misma ocasión, Antonio Cafiero dijo que “la afirmación de nuestra soberanía, el mejoramiento de la imagen exterior y la consolidación de la unidad nacional son tres de los principales réditos que el enfrentamiento armado está en condiciones de dejar. Por otra parte, el gasto que demanda es infinitamente menor que el déficit provocado por la política de despilfarro aplicada en épocas de paz”, y seguidamente agregó: “A medida que las acciones resultan más dramáticas se va diluyendo nuestro objetivo partidista, y por esa causa nos propusimos dejar de hacer todo aquello que pudiera dividir la opinión de la comunidad, decidiendo entonces entrevistar a los jefes de las guarniciones patagónicas”. Joaquín Bertrán, DNI 5.433.822 Neuquén

Joaquín Bertrán, DNI 5.433.822 Neuquén


Con calculada insistencia, los voceros del régimen, intelectuales, periodistas útiles al relato oficial y “opositores” siempre funcionales utilizan la gloriosa fecha del 2 de abril no sólo con el objeto de hacer buen uso del feriado turístico sino, lo que es más grave, para manifestar aparente aflicción por “los chicos de la guerra”, sin reparar en que los que desembarcaron en Normandía el 6 de junio de 1944 eran de la misma edad, agregando que aquello –lo de Malvinas– “fue una guerra promovida por un borracho trasnochado”, y finalmente amolar una y otra vez con la consabida demonización del Proceso de Reorganización Nacional. Sin embargo, vale desnudar una vez más la hipocresía en la que incurren nuestros habituales recolectores de votos al bastardear una gesta que fuera oportunamente apoyada sin reservas por los mismos partidos políticos que hoy cargan tintas descalificando todo aquello, sin advertir que la mentada “borrachera” no fue un fenómeno personal sino colectivo, puesto que la población, de modo que puede considerarse unánime, aplaudió y respaldó la acción del gobierno con bullicioso y sin duda justificado espíritu triunfalista. En efecto, hubo numerosos y multitudinarios actos de apoyo en los que el presidente Leopoldo F. Galtieri se vio obligado a saludar desde los balcones de la Casa de Gobierno ante el incontenible entusiasmo de la multitud que lo aclamaba. Efectivamente, omiten mencionar nuestros escritores de historietas que por entonces un desbordante fervor popular apoyó al gobierno y se manifestó a favor de la recuperación de nuestras islas, al igual que lo hicieron numerosos dirigentes políticos que salieron de inmediato a dar su incondicional respaldo. Tanto fue así que el 7 de abril dirigentes gremiales como Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini, y políticos destacados como los peronistas Antonio Cafiero y Deolindo Bitel, el radical Carlos Contín (presidente del Comité Central del partido), el populista Oscar Alende y Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, viajaron a las Islas Malvinas para la asunción del efímero gobernador general Menéndez. El 10 de abril se congregaron en Plaza de Mayo cien mil personas con banderas, entre las que se destacaba un cartel con el lema “CGT presente, soberanía o muerte”. Al mismo tiempo, Ernesto Sábato hacía declaraciones para la radio española diciendo con énfasis: “No es la dictadura la que está luchando, es el pueblo entero”. Desde Comodoro Rivadavia, en declaraciones radiales Deolindo F. Bittel (candidato a vicepresidente de Luder en 1983 por el P. J.) expresó: “Entendemos que la justicia y la reivindicación contenidos en este acto de gobierno merecen que la decisión sea compartida por todos los habitantes de la República Argentina”. En esa misma ocasión, Antonio Cafiero dijo que “la afirmación de nuestra soberanía, el mejoramiento de la imagen exterior y la consolidación de la unidad nacional son tres de los principales réditos que el enfrentamiento armado está en condiciones de dejar. Por otra parte, el gasto que demanda es infinitamente menor que el déficit provocado por la política de despilfarro aplicada en épocas de paz”, y seguidamente agregó: “A medida que las acciones resultan más dramáticas se va diluyendo nuestro objetivo partidista, y por esa causa nos propusimos dejar de hacer todo aquello que pudiera dividir la opinión de la comunidad, decidiendo entonces entrevistar a los jefes de las guarniciones patagónicas”. Joaquín Bertrán, DNI 5.433.822 Neuquén

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