Competitividad y pasivos ocultos

Redacción

Por Redacción

Agenda electoral 2015

Mientras los candidatos presidenciales centran su debate económico en si se levanta el cepo cambiario, la inflación sigue su marcha y amenaza con acelerarse. Los incrementos en marzo con los gastos de educación, más los aumentos en la indumentaria por el cambio de estación y la escalada de los combustibles, están traccionando una suba de precios en todos los rubros.

De allí que hasta el momento, ningún gremio ha concluido con la negociación por paritarias y todos los sectores sindicales están apostando a negociar pagos a cuenta de un futuro acuerdo salarial.

En los hechos, la dirigencia obrera está buscando alternativas al efecto nocivo del impuesto a las Ganancias sobre los salarios. Algunos gremios no quieren cerrar paritarias hasta tanto el gobierno no eleve el mínimo no imponible sobre las remuneraciones.

No son pocos los sindicatos que están ensayando una negociación de pedidos de anticipos a cuenta de la futura paritaria, hasta que se eleve el piso imponible. Otros, en cambio, han solicitado el pago de montos que no son remunerativos bajo el concepto de viandas, movilidad o premios, de manera que no se afecte el salario de bolsillo. De una u otra forma, estos artificios están desnudando no sólo la falta de actualización de la base imponible sino el agotamiento de un modelo económico basado en el impuesto inflacionario.

Nuevamente, todas las expectativas están centradas en lo que puede aportar una supercosecha de soja y maíz que le permita acceder a una mayor disponibilidad de divisas. Sin embargo, y a pesar de los pronósticos de una abundancia de granos, no serán pocos los productores que retendrán una gran porción de su producción a la espera de cambios en el esquema de retenciones, siempre y cuando los candidatos presidenciales cumplan con sus promesas electorales, tras la apertura de la caja el próximo 11 de diciembre.

Mientras tanto, la conducción económica, ajena a todos estos movimientos, sigue inmersa en sus propios fracasos y asiste pasivamente a una aceleración del proceso inflacionario en medio de una fuerte caída en todos los sectores de la actividad económica. Todos los sectores industriales están mostrando un fuerte deterioro y un marcado aumento de su capacidad ociosa.

El problema ya no es sólo la falta de divisas o el cepo, la economía evidencia un fuerte deterioro de su competitividad. No es sólo un problema cambiario que se pueda corregir con una devaluación solamente. Si se devalúa y no se corrigen las rigideces que provocan la falta de competitividad, el resultado será efímero y sólo servirá para alimentar la hoguera inflacionaria.

La experiencia traumática de enero del 2014 marcó a fuego a propios y a extraños y dejó una inflación indómita.

La falta de competitividad está dada por una multiplicidad de factores tales como la presión fiscal, la seguridad física y jurídica y las leyes que regulan el trabajo, el comercio y la actividad económica.

A medida que se acerque agosto, para las PASO y de octubre para las generales, el eje de debate económico dejará de ser el cepo cambiario y se trasladará a la competitividad.

Pero algo más aparece en el horizonte aunque por ahora con contornos borrosos: son los pasivos ocultos.

La impericia, negligencia y desidia de la administración Kirchner deja decenas de miles de demandas de los jubilados, los pleitos en el Ciadi que, como en el caso de Suez, ascienden a cientos de millones de dólares, los juicios de los holdouts y los retrasos con proveedores del Estado.

MIGUEL ÁNGEL ROUCO

Analista económico DyN

MIGUEL ÁNGEL ROUCO


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