La historia detrás del crimen en Confluencia

González tenía 19 años y era padre de dos hijos. Hace dos meses había intentado suicidarse.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- Juan González tenía 19 años y dos hijos. Ya lo habían “corrido” alguna vez del barrio Confluencia. Y regresó. Había intentado suicidarse hace menos de dos meses, y la muerte lo encontró en un tiroteo, luego de un partido de fútbol. El “Moco”, como lo apodaban, es el cuarto muerto que provoca la violencia extrema de esta barriada neuquina donde los vecinos piden un poco de paz. La policía realizó ayer siete allanamientos y dice que entre los dos detenidos, estaría el asesino.

El crimen volvió a generar consternación en un sector de la ciudad donde en lo que va del año se produjeron cuatro homicidios: Dolorindo Matus (de 54 años, asesinado el 6 de febrero), Javier Rubilar (de 37, el 23) y Orlando Pereira (de 40 años, el 10 de marzo) antecedieron al de González. Todos sucesos fatales que tienen que ver con enfrentamientos entre dos bandos.

De acuerdo a fuentes policiales y judiciales, el sábado por la noche el grupo agresor surgió en el barrio diciendo que “iban a poner al Moco”. González jugaba al fútbol en un playón del lugar y, según los testigos presenciales, desde el bando contrario dispararon casi sin media palabra y con dos armas, una calibre 22 y otra 45. Desde ésta última salió la bala que impactó en el mentón a la víctima. Según las pericias, al menos diez vainas servidas se encontraron después del ataque.

Ayer, efectivos de la comisaría 19 de Confluencia realizaron seis allanamientos allí, y uno en el barrio Sapere. Éste último en la calle Cabo de Hornos al 2.400, donde detuvieron a Jairo “El Turco”, sindicado por los investigadores como uno de los que portaba las armas.

El otro detenido es Luis Eduardo “El Cato” Cañete, que cerca de las 11 de la mañana de ayer se entregó en la comisaría Primera de esta capital. A los dos apuntaron varios testigos como quienes portaban las armas. Ambos trabajaban en el sector petrolero.

Durante los allanamientos realizados en Confluencia, la Policía también demoró a un menor de edad, que horas más tarde recuperó la libertad. Además, secuestró tres teléfonos celulares.

Juan González tenía dos hijos. En el barrio no lo veían con buenos ojos, pero “tampoco era de los más peligrosos”. Le apuntaron varias veces en la calle Trimarco, que choca en una vivienda. Cayó cerca de un paredón, agonizó y murió arriba de la ambulancia. En el sector esperan que sea la última víctima de un enfrentamiento que no tiene sentido.


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