Punto muerto
El resultado de la elección porteña de hoy influirá en el empuje de la campaña presidencial de Macri. Como un cristinista más, Scioli está decidido a quemar las naves en la primera vuelta de octubre. En tres semanas las PASO servirán para sacar una completa radiografía electoral.
OPINIÓN
Enturbiada y en máxima tensión la relación entre el gobierno y un sector de la Justicia, los que compiten por la sucesión presidencial se alistan para unas primarias que serán clave en apenas tres domingos. Más que por los aciertos o claridad en las propuestas, ganará el que se equivoque menos, señaló un estratega del aún disperso arco opositor. Mauricio Macri, el mejor perfilado, espera poder sacarse hoy la piedra en el zapato que significa el reto de Martín Lousteau a su delfín porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Un triunfo, aun por poco, nos dará el impulso que necesitamos para despejar el camino, recita puertas adentro del Pro y espera el envión para encarrilar las PASO con sus socios de la Coalición Cívica, el radical Ernesto Sanz y Lilita Carrió. Por el lado del oficialismo, Daniel Scioli, cristinizado al cien por cien, suma en el PJ y les abre las puertas a todos los peronistas, incluso a los disidentes distanciados del kirchnerismo. La meta es imponerse en primera vuelta, el 25 de octubre. Quemaremos las naves, recitan algunos dispuestos a emular decisiones extremas de Alejandro Magno en el siglo III a. C. y de Hernán Cortés en México, en 1521. Lo que significa que se jugarán a todo o nada en esa fecha pues, descubiertas las cartas el 9 de agosto, los votantes de Sergio Massa y Margarita Stolbizer harían prevalecer en octubre su sesgo anti-K. Escoltado por su compañero de fórmula, Carlos Zannini, habló como un fiel exponente del proyecto: “La presidenta -dijo- nos encomendó que llevemos este espacio a la victoria. Por eso, después de programar una reunión con Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo -una de sus más acérrimas detractoras-, le pidió a la militancia juvenil el mayor esfuerzo para que, con espíritu, convoquemos a los independientes y a los indecisos. No tengan dudas -señaló-, no va a haber un paso atrás en estas políticas que han venido a quedarse para siempre”. Las circunstancias van haciendo a Scioli. En la misma medida que éste hace a las circunstancias. El historiador Luis Alberto Romero y el exvicepresidente y candidato a senador por Mendoza Julio Cobos coincidieron en apostar al balotaje como forma de transitar a un cambio de fondo que, a la vez, le impida al actual oficialismo, en una nueva mutación que capta el clima de la época, seguir siendo el dueño de la pelota. El gran enigma es lo que vaya a hacer Scioli. Es un corcho que flota siempre y, con su imagen, concilia con los humores de la sociedad… con una lógica peronista amplia recibe a todo el que quiera entrar, evaluó Romero, quien también se preguntó si la gente que cree en las instituciones hará un clic para acumular fuerzas y provocar una ruptura que modifique las actuales estructuras. Consideró Romero que para contraponerla al relato kirchnerista a la oposición le hace falta un mensaje, una síntesis que indique hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir. Sus palabras sintonizan con las críticas de Massa a Macri, en el sentido de que éste se la pasa diciendo “cambio, cambio”, como si fuera un arbolito de la calle Florida. Precisamente, uno de los cometidos de Macri, si hoy continúa contando con el apoyo de la Capital Federal y Lousteau se acomoda amansado en el redil de Cambiemos: hará conocer un plan con propuestas que seduzcan a los indecisos y lo transforme en garantía de gobernabilidad una vez que la bestia negra vuelva al llano. Enfrentado con Sanz, Cobos reconoce por su parte que, si en las primarias Macri se hace cargo de la posta, debe demostrar voluntad de diálogo y convocar a los no alineados detrás de Scioli en pos de un acuerdo legislativo mínimo en torno a seguridad, energía, educación y vivienda. No caer en errores. Ésa será una tarea esencial para todos los contendores. Lilita Carrió, quien logró moderar en aras de la República el embate de Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires, es una libre pensadora que pone en aprietos a sus aliados. En las últimas horas se le pidió que deje de alertar sobre los perjuicios que le podría acarrear al FpV que Aníbal Fernández alcance la candidatura a gobernador bonaerense, postergando a Julián Domínguez. Lilita, quien está convencida de que Zannini representa un parangón moderno del cajón de Herminio Iglesias, del 83, asegura también que si Aníbal gana la interna es “too much”… después de eso les damos una paliza.
ARNALDO PAGANETTI | arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
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