“Estoy arrepentido”, dijo el autor de un crimen
Lo condenaron a diez años y ocho meses de cárcel. “No le creemos”, replicó la esposa de la víctima.
NEUQUÉN
NEUQUÉN (AN).- La peor cara del barrio Confluencia se vio ayer en una audiencia en la que Claudio Duarte, de 20 años, fue condenado a diez años y ocho meses de prisión por haber matado a Dolorindo Matus, de 34.
Mientras el joven pidió perdón, dijo estar arrepentido y lloró. La familia de la víctima no le creyó y se indignaron ante la consideración que se tuvo a la pobreza en la que se crió el chico, hijo mayor de la mujer que el año pasado fue encontrada viviendo hacinada junto a sus otros ocho hijos.
“Quiero pedir disculpas a la familia. Sé que no me van a perdonar, pero estoy arrepentido de lo que hice”, dijo el adolescente con apariencia de niño. Y contó que “cuando tuvimos la pelea yo estaba con unos tragos encima y la familia de él también”.
Mientras lloraba relató que “íbamos pasando nomás y él tuvo un problema con un amigo mío. Yo me defendí nada más, otro chico me pasó el arma, fue el que tuvo el problema. Decía que le robaron una bicicleta”.
Para la viuda de Matus, María Navarrete: “No le creo nada. Él primero trató de fugarse pero ojalá en la cárcel se enderece”.
Se mostró indignada por la consideración como mitigante de las condiciones de pobreza en la que Duarte se crió, en el mismo barrio que ella.
La pena impuesta se dio por medio de un acuerdo entre el defensor de Duarte, Raúl Caferra; el querellante por la familia de la víctima, Pablo Gutiérrez; y el fiscal Agustín García, y llevó a que los jueces Mauricio Zabala, Mario Rodríguez Gómez y Richard Trinchieri le impusieran la pena mínima para el delito de homicidio agravado por el empleo de un arma de fuego, en concurso real con tentativa de homicidio.
Es que a pesar del relato del joven, la familia de Matus recordó que “él primero le disparó en la pierna y después al pecho y no mató a más gente de suerte, porque le gatilló a Aldo Guzman, pero las balas no salieron”.
El crimen ocurrió el 6 de febrero pasado en la calle Chocón al 2150 en la vereda del taller en donde Matus trabajaba como chapista con su hermano. Duarte vivía a media cuadra de allí y él y los dos chicos con los que iba esa noche desataron una pelea con el grupo de Matus, porque les habían recriminado que no dispararan cerca de ellos.
Si bien se arribó a la condena por medio de un acuerdo avalado por la familia de Matus, María, su viuda aseguró que “me voy con la sensación de que es poco, pero me voy a encargar que mis hijos no sean como estos pibitos”.
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