Agujero negro
Quiroga y Rioseco corrieron a Sapag con el pago de sueldos. El gobernador salió a buscar dinero rápido y caro.
Neuquén
gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar
Hace un año, la agenda provincial incluía más temas políticos que económicos. La interna del MPN no se había definido, todos los demás partidos esperaban ese resultado para armar estrategias del presente año electoral y, aunque el precio del petróleo comenzaba a mostrar los primeros síntomas de caída, las finanzas provinciales parecían estar controladas. El escenario actual es opuesto a aquél de pasado menos hostil y el cierre de ciclo del gobernador Jorge Sapag viene con viento cruzado, especialmente en el manejo financiero. Inquieta un poco la señal que envió el gobierno esta semana cuando decidió salir a buscar dinero urgente y caro en el mercado local para poder pagar los sueldos. Al “desensillar hasta que aclare”, como dijo el gobernador cuando anunció que se postergaba la colocación de bonos por 350 millones de dólares en el mercado internacional, Neuquén tomó un atajo y ubicó letras que le permitieron reunir cerca de 800 millones de pesos, un crédito de tasas del orden del 28% anual que deberá pagar antes de fin de año en dos tramos. De no haber reaccionado de esta manera, el MPN habría dado una ventaja importante a sus adversarios de Neuquén y Cutral Co, donde hoy se vota para renovar autoridades municipales. Son dos ciudades que el oficialismo no controla, en el primer caso desde 1999 y en el segundo desde 1997, y el cumplimiento de las obligaciones salariales tiene un peso en el electorado que nadie se atreve a desafiar. La gestión de Sapag llegó con la lengua afuera a cargar los billetes en las cuentas bancarias de los estatales, pero lo hizo después de las administraciones de Horacio Quiroga en Neuquén y Ramón Rioseco en Cutral Co, un factor que presionó a la hora de tomar la decisión de pedir auxilio financiero. El gobernador tiene una mirada positiva sobre la evolución a mediano plazo de la economía provincial. Proyecta a través del cristal encantador de Vaca Muerta y concluye que las deudas de hoy se pagarán más adelante sin dificultades, con el respaldo de lo producido por la industria petrolera. El argumento de que el tesoro provincial asume déficits ajenos –el sistema previsional, municipios y otros poderes como el Judicial– para explicar la complejidad del momento actual le sirve al gobierno para diluir las críticas pero no para resolver el problema de fondo, traducido en agujero en las finanzas que superará los 3.000 millones de pesos al finalizar el año. Omar Gutiérrez, gobernador electo, tendrá urgencias financieras ni bien asuma el próximo 10 de diciembre ya que en el transcurso de ese mes deberá hacerse cargo de vencimientos de letras, compromisos salariales y otros cercanos a la ya mencionada cifra del déficit. Si además Neuquén no coloca los bonos antes de esa fecha para reunir unos 3.500 millones de pesos, podría esperarse un traumático fin de año. Sobre el cierre de la semana, Sapag invitó a ser optimista con la venta de los bonos, porque al transformarlos en pesos la deuda viajará hacia el futuro y la nueva gestión, que no nace precisamente con un pan debajo del brazo, tendrá su tubo de oxígeno para comenzar el 2016. Lo interesante de esta transición es que las complicaciones que se presenten no podrán ser justificadas con argumentos al estilo de la “pesada herencia nos agobia”. El gobernador saliente y el entrante han unido su suerte en la toma de decisiones dentro de una misma gestión, por lo que, si la bola que han armado les pasa por encima, les será difícil mirar para otro lado. Desde las elecciones provinciales de abril se repite en ámbitos políticos locales que la campaña que llevó al triunfo a Gutiérrez y su compañero de fórmula Rolando Figueroa ha sido la más costosa del MPN. Es un cálculo hecho por opositores, y hasta compartido por algunos referentes del oficialismo, que no tiene forma de comprobación porque no se acostumbra a blanquear gastos reales de campaña sino a dibujar lo estrictamente necesario para cumplir con la rendición que la ley exige. La valoración de los costos de campaña contiene un dato visible y es el aumento salarial acordado en el verano con los gremios estatales, una estrategia que le sirvió a la gestión para comprar tranquilidad en las elecciones de abril pero que evoluciona hacia un escenario de incertidumbre sobre la finalización del año. Pereyra sostiene que se va Entre las sorpresas del 2016 aparece el anunciado retiro del sindicalismo del dirigente local que acumula más cantidad de años al frente de un gremio. Guillermo Pereyra comunicó a través de una entrevista con este diario que llegó el momento de retirarse como secretario general de Petroleros Privados. En el ambiente sindical y político algunos no creen demasiado en la jubilación de Pereyra e imaginan alguna sorpresa detrás de la anunciada salida. Hay quienes incluso arriesgan la hipótesis de que Pereyra se aleja porque vislumbra nuevas turbulencias en la industria petrolera con las que ya no está dispuesto a lidiar. El “Caballo” Pereyra se atornilló en la Secretaría General a partir de diciembre de 1984 y en todos estos años aplastó a sus opositores internos y transformó lo que era un gremio modesto en una organización económicamente poderosa y de influencia creciente en las estructuras de poder.
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