Un sistema con historia accidentada

Redacción

Por Redacción

Aunque sea la primera vez que se aplique en una carrera presidencial, el sistema de segunda vuelta no es desconocido para los argentinos. Antes de la reforma de 1994 hubo intentos de aplicarlo. El gobierno de facto del general Agustín Lanusse intentó aplicar el formato de elecciones directas y balotaje, con el objetivo de corto plazo de aumentar las posibilidades de las fuerzas no peronistas en las urnas. No lo logró: en 1973 la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima venció por un abrumador 49,56% a la de la UCR de Ricardo Balbín-Eduardo Gamond, que sumó 21,29% y desistió de ir a segunda vuelta. La historia se repitió meses después, cuando la fórmula Juan D. Perón/María Estela Martínez de Perón arrasó en las urnas al mismo Balbín junto al entonces joven senador Fernando de la Rúa, con el 61,8 contra el 24,2%. La dictadura que siguió al golpe de 1976 suspendió todas las garantías constitucionales y, cuando retornó la democracia en 1983, en el país se volvió a votar con el sistema de colegio electoral, establecido en la Constitución original, hasta la reforma de 1994, que restableció el sistema de segunda vuelta cuando el ganador no superara el 50% de los votos o no tuviera más de 40 puntos y diferencia de diez o más sobre el siguiente competidor. Desde entonces, el sistema pudo aplicarse a varias votaciones, pero nunca se concretó. Lo impidieron las diferencias que obtuvieron Carlos Menem sobre José O. Bordón en 1995 (49,94 contra 29,30%) , Fernando de la Rúa sobre Eduardo Duhalde en 1999 (48,37 contra 38,27%), Cristina Fernández sobre Elisa Carrió en el 2007 (45,29 contra 23,04%) y en el 2011 sobre Hermes Binner (con el 54,11%). La única oportunidad en que pudo haberse aplicado efectivamente fue en el 2003, cuando las fórmulas Carlos Menem-Juan Carlos Romero (24,45%) y Néstor Kirchner-Daniel Scioli (22,24%) no llegaron al piso requerido y pasaron al balotaje. Sin embargo, el caudillo riojano, que durante la campaña desafió a Kirchner a debatir e incluso oficializó su postulación el 12 de mayo, a cinco días del comicio, finalmente desistió de participar ante las cifras adversas de las encuestas y en un intento de debilitar al futuro gobierno de Kirchner, que finalmente asumió la presidencia sin competir en el segundo turno. A nivel regional y municipal, sin embargo, el sistema se ha aplicado en tres provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con resultados diversos (ver aparte).


Aunque sea la primera vez que se aplique en una carrera presidencial, el sistema de segunda vuelta no es desconocido para los argentinos. Antes de la reforma de 1994 hubo intentos de aplicarlo. El gobierno de facto del general Agustín Lanusse intentó aplicar el formato de elecciones directas y balotaje, con el objetivo de corto plazo de aumentar las posibilidades de las fuerzas no peronistas en las urnas. No lo logró: en 1973 la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima venció por un abrumador 49,56% a la de la UCR de Ricardo Balbín-Eduardo Gamond, que sumó 21,29% y desistió de ir a segunda vuelta. La historia se repitió meses después, cuando la fórmula Juan D. Perón/María Estela Martínez de Perón arrasó en las urnas al mismo Balbín junto al entonces joven senador Fernando de la Rúa, con el 61,8 contra el 24,2%. La dictadura que siguió al golpe de 1976 suspendió todas las garantías constitucionales y, cuando retornó la democracia en 1983, en el país se volvió a votar con el sistema de colegio electoral, establecido en la Constitución original, hasta la reforma de 1994, que restableció el sistema de segunda vuelta cuando el ganador no superara el 50% de los votos o no tuviera más de 40 puntos y diferencia de diez o más sobre el siguiente competidor. Desde entonces, el sistema pudo aplicarse a varias votaciones, pero nunca se concretó. Lo impidieron las diferencias que obtuvieron Carlos Menem sobre José O. Bordón en 1995 (49,94 contra 29,30%) , Fernando de la Rúa sobre Eduardo Duhalde en 1999 (48,37 contra 38,27%), Cristina Fernández sobre Elisa Carrió en el 2007 (45,29 contra 23,04%) y en el 2011 sobre Hermes Binner (con el 54,11%). La única oportunidad en que pudo haberse aplicado efectivamente fue en el 2003, cuando las fórmulas Carlos Menem-Juan Carlos Romero (24,45%) y Néstor Kirchner-Daniel Scioli (22,24%) no llegaron al piso requerido y pasaron al balotaje. Sin embargo, el caudillo riojano, que durante la campaña desafió a Kirchner a debatir e incluso oficializó su postulación el 12 de mayo, a cinco días del comicio, finalmente desistió de participar ante las cifras adversas de las encuestas y en un intento de debilitar al futuro gobierno de Kirchner, que finalmente asumió la presidencia sin competir en el segundo turno. A nivel regional y municipal, sin embargo, el sistema se ha aplicado en tres provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con resultados diversos (ver aparte).

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