Cómo fue el 2015, según nuestros libreros

Coincidencias y diferencias tras un año que, al final, resultó positivo.

Redacción

Por Redacción

Si para la industria editorial fue un buen año, también lo fue para las librerías de la región. Todas las librerías consultadas por “Río Negro” explicaron que en 2015 se mantuvo cierto nivel de ventas y que por eso consideran que fue positivo. “No fue peor que 2014 y eso lo hizo un buen año”, coinciden. En resumen: tampoco en la región el libro ha dejado de venderse. Pero las coincidencias también se dieron en qué vendieron las distintas librerías de la región y qué no vendieron. Consultados al respecto, los libreros dieron cuenta de un tipo de lector similar no sólo en la región sino respecto del resto del país. En definitiva, se lee más o menos lo mismo y hay poco lugar para las sorpresas. Eso sí, cada librería tiene sus clientes. En este sentido, Fernanda Salgado, de librería Quimhue de Roca, afirma: “hay que diferenciar entre librerías con libreros y librerías sin libreros”. Y se explica: “Una cosa es el mero despachante, un vendedor, y otra muy distinta, un librero. A ellos, el cliente va a consultarlos para que los guíen en la compra”. Juventud, divino tesoro ¿Cuáles fueron los tanques editoriales de 2015? La literatura adolescente, sin dudas. “No es cierto que los adolescentes no lean, leen y mucho”, afirma Luis González, de Roca Libros. Es más, pagan los libros con sus propios ahorros, “gastan mucha plata en libros”, revela Fernanda Salgado. Y agrega: “Que los adolescentes lean tanto se lo debemos a Harry Potter”. La saga de “50 sombras de Grey” con su flamante “Grey” fue de las más vendidas. Y con ellas, sagas similares que encontraron la veta comercial y que también venden muy bien. Otro de los éxitos comerciales del año en las librerías de la región fueron los “youtubers” que llevaron al papel sus ocurrencias expuestas en sus canales de Youtube. Entre ellos sobresalió “Wiggetta”. También los libros referidos a las neurociencias estuvieron entre los más vendidos, sobre todo “Ágil mente”, de Estanislao Bachrach, y “Usar el cerebro” de Facundo Manes. A pesar de haber sido el 2015 un año electoral y por ello muy politizado, los libros políticos no tuvieron impacto alguno, salvo aquellos cuyos autores tienen pantalla y los promocionan por tevé. Pero su efecto es efímero, al mes de editado ya nadie los busca. Otra coincidencia es el libro como regalo, sobre todo para los niños. Y en este punto también coinciden los libreros: un libro resulta ser mucho más barato que un juguete. El cine despertó en el 2015 el interés en un libro que había quedado en el olvido. El estrenó de “Abzurdah”, con el protagónico de la China Suárez, le devolvió al libro del mismo nombre, escrito por Cielo Latini, un interés que ya no tenía. De pronto, todos estaban interesados en ese libro que ya no se vendía”, recuerda Luis González de Desde Neuquén Néstor Rivas, de Libracos, y Rosana López, de Galerna, ambos de Neuquén capital coinciden en que lo más vendido en 2015 fueron los libros destinados a adolescentes, además de los clásicos. “Los clásicos se siguen vendiendo, García Márquez tengo que tener siempre, Cortázar, los argentinos, y con los clásicos infantiles pasa lo mismo”, asegura Rivas. “En una parte del año predominó la literatura erótica con el tema de ‘Cincuenta sombras de Grey’ que venía arrastrando al resto. En otro momento predominó la literatura histórica y romántica porque hay muchas autoras como Bonelli que escriben historia novelada y muy romántica”, detalla la encargada de una de las librerías regionales más grandes de Neuquén. Por su parte, Rivas puntualizó que “en este momento se vende novela pasatista porque la gente está de vacaciones, así que en diciembre, enero y un poquito de febrero la gente compra para llevarse a la playa”. “La trilogía del Perdón” de Florencia Bonelli, “Bajo la Misma Estrella” de John Green, “Juego de Tronos” de George R. R. Martin, “El amante japonés” de Isabel Allende y “Revival’ de Stephen King”, apuntó Rivas como los más buscados por estos días. En tanto que López recomendó autores tales como “Selva Almada, Maristella Svampa (en novela), Samanta Schweblin, y después hay que recomendar algo como Stephen King, John Grisham o Danielle Steel que es lo más veraniego”. Desde Bariloche Más allá de ciertas coincidencias con las librerías del Alto Valle, Bariloche sobresale por dos aspectos particulares: los estudiantes chilenos y la producción local. Fabián, encargado del sector en Casa Raúl, revela que estudiantes chilenos “arrasan” con ejemplares de “Correr o Morir”, primer libro de la trilogía The Maze Runner escrito por James Dashner; “Bajo la misma estrella”, sexta novela de John Green; la serie “Cazadores de sombras” (Ciudad de Hueso, Los instrumentos mortales, Los orígenes y Los artificios oscuros) de la novelista estadounidense Cassandra Clare; o “Divergente”, escrita por Verónica Roth. A un precio muy conveniente comparado con el de su país de origen, donde el libro es objeto de impuestos, los jóvenes trasandinos aprovechan el paseo por la ciudad para adquirir además obras especializadas. Relatos de exploradores, historia y leyendas continúan siendo adquiridos “por curiosidad o estudio en las librerías de Bariloche. La Patagonia está de moda”, puntualiza Mariano. Entre otros títulos fueron requeridos “Viaje a la Patagonia Austral”, de Francisco Pascasio Moreno y “Contra el viento y el olvido”, de Sergio Giaquinta, basado en viajes y exploraciones del perito argentino. Las obras de Di Tata Roitberg “El Oso” y “González Catán” (Premio Clarín de Novela 2014) encabezan el ranking de producciones de autores locales junto a las del diseñador gráfico Pablo Bernasconi, quien cuenta con ocho libros infantiles y tres para adultos (”Retratos”, “Bifocal” y “Finales”). También despiertan interés “Tras los pasos de Hitler” y “Hitler, el hombre que venció a la muerte” de Abel Basti y “Komütuam descolonizar la historia mapuche en Patagonia” y “Crónicas de la resistencia mapuche” del periodista y licenciado en Ciencias Políticas Adrián Moyano. En el tradicional establecimiento, con sus dos pisos destinados a exponer producción literaria, las obras de autores locales más requeridas fueron “Emociones encontradas” de Edgardo Lanfré, “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” de la historiadora Laura Méndez y las de Pablo Bernasconi.(AR/AB/AN)

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