Otro alarde de Kim que suma tensión

Redacción

Por Redacción

Análisis

irk Godder y Andreas Landwehr (DPA)

Corea del Norte celebró como gran logro lo que para el resto del mundo es un shock: dos días después de su 33 cumpleaños, el líder norcoreano Kim Jong-un hizo alarde con un primer ensayo de una bomba de hidrógeno, una manera de afirmar su autoridad y de reforzar su posición ante el mundo.

Se trata de un arma más difícil de fabricar que una bomba atómica tradicional y que supera en mucho su poder de destrucción.

Especialmente para China y para Corea del Sur el nuevo ensayo supone una afrenta del joven dictador de poco más de 30 años, ya que hasta ahora pensaban, cada uno a su manera, que en el nuevo año podrían lograr un acercamiento al régimen estalinista, aislado internacionalmente.

Sin embargo, Corea del Sur y otros expertos dudan de que realmente se haya puesto a prueba una bomba de hidrógeno totalmente desarrollada.

De lo que nadie duda es de la determinación de Pyongyang de convertirse en una potencia nuclear con efecto disuasorio.

La esperanza de Corea del Sur de poder poner fin a la “diabólica espiral” de provocaciones y amenazas seguidas de reacercamientos se ve ahora frenada con el nuevo ensayo. Ahora, los habitantes de la región temen que al probable endurecimiento de sanciones que vendrá le sigan nuevas amenazas bélicas por parte de Kim. La experta Yu Yingli, del Instituto de Estudios Internacionales en Shanghai, pronostica que también las relaciones entre China y Corea del Norte volverán a empeorar.


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