Elena Ferrante, el nombre del misterio

Pocos saben quién es, pero sus libros se convirtieron en bestseller en todo el mundo. En la Argentina se editó su novela “Los días del abandono”.

Redacción

Por Redacción

Literatura

“La amiga estupenda” es la punta de lanza de la urgente tetralogía protagonizada por dos jóvenes amiga en el Nápoles de mitad del siglo pasado, obra de Elena Ferrante, autora o autor que se mantiene en el anonimato hace 24 años y es considerada una de las voces que revirtieron la narrativa actual.

El intenso y dual vínculo entre Lenú y Lila es a la trama del libro lo que el enigma sobre su creador o creadora es al fenómeno que generó la saga editada por primera vez en 2012.

Publicado por Lumen en Argentina, el preámbulo al misterio Ferrante llega cuatro años después de haber sacudido a Europa en forma casi calcada: poco se puede especular de qué ocurrirá en los siguientes títulos, poco puede proyectarse sobre su narradora o narrador.

Los avatares de Lina y Lenú, dos mujeres destinadas a sufrir a la italiana -con todo el drama y las cotas de paradoja posibles- serán seguidos por “Un mal nombre”, “Las deudas del cuerpo” y “La niña perdida”, este último publicado hace cinco meses en Europa y uno de los cinco más vendidos de los Estados Unidos durante las últimas 22 semanas según “The New York Times”.

Elena puede ser varón, puede haber nacido en 1943 como se lee en Wikipedia, puede ser cierto, como se lee en las solapas de su libros, que haya nacido en Nápoles para trasladarse luego a Grecia y finalmente a Turín, pero sus editores guardan silencio absoluto sobre su identidad y eso acompaña el impacto mundial de una saga que sigue el camino de los clásicos.

Parte del mito Ferrante se nutre de esa frase suya -dada en entrevista vía mail al diario italiano “Il Corriere della Sera” y ‘copipasteada’ hasta el hartazgo en cuanta contratapa y página se escriba sobre ella-: “No me arrepiento de mi anonimato”.

“Descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer”, propuso la Elena varón o mujer, singular o plural, en lo que se parece mucho a un truco publicitario editorial pero no lograba empañar la pasión sobre la serie “Dos amigas”.

Sus personajes -la viuda loca, el ferroviario poeta, el hijo del farmacéutico, los Greco y don Achille entre otros- van hilando y destejiendo, en un mismo movimiento, los hilos que conducen en dirección a ese acto de presencia que practica Lina con su desaparición final, apenas iniciado el libro.

“No sólo quería desaparecer ella, ahora, con sesenta y seis años, sino borrar además toda la vida que había dejado a su espalda. Me dio mucha rabia. Veremos quién se sale con la suya, me dije. Fue entonces cuando encendí el ordenador y me puse a escribir hasta el último detalle de nuestra historia”, escribe Lenú en el prólogo y anticipa el clima que teñirá hasta la última página.

Desde ese lazo devoto y a la vez antagónico, Ferrante rescata una mirada femenina y feminista, es capaz de transmitir el sentimiento que impregnan la infancia y configura un universo emotivo y de hechos fortuitos que dicta la trascendencia de lo cotidiano.

Un cruce de realismo, cosa fantástica y suspense que adeptos de todas las lides: el icónico periódico “The Guardian” la señaló como la primera italiana en décadas digna de un Nobel.

Las especulaciones que despierta la trama pueden rastrearse del mismo modo fuera del papel envolviendo a la autora, quien no logró un bestseller hasta 10 años después de haber publicado su primera obra y luego de haber publicado muchas. Lleva nueve en total y en la Argentina “Los días del abandono” a través de Salamandra.

ESCRITORA FANTASMA

La crítica destacó en su consagración de 1992, la vocación de anonimato de Elena Ferrante, de escapar al personaje de escritora para hacer valer la historia en sí misma, en parte.

Pero ese intríngulis es el que en simultáneo refuerza la historia y crea otro personaje, ese sobre el que todos pueden proyectar deseos e intensiones, como que la saga es una recreación autobiográfica de Ferrante que el año último sorprendió al mundo apoderándose del tercer puesto del premio literario más importante de Italia.

Fue Roberto Saviano, bestseller amenazado de muerte por la camorra napolitana y acusado de plagio por escritores latinoamericanos -su novela “Gomorra” produjo lo primero y “Cerocerocero” lo último, un trabajo sobre el mercado mundial de cocaína-, quien le propuso participar del premio Strega en una nota escrita para el periódico “La Reppublica”.

Y como esa escritura que ella misma llamó “una apropiación indebida”, aceptó. Sorteó la discusión respecto de si escritoras fantasma podían ser recibidas en certámenes como esos, y se alzó entre los ganadores.

Una vez más.

Fuente: Télam.

Dolores Pruneda Paz


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