“Polémica irrazonable”

Redacción

Por Redacción

En estos tiempos se ha instalado en la sociedad una polémica que me parece realmente irrazonable. Creo que la sinrazón comienza en un largo período de anomia que se extendió por más de 15 años en los que de forma más o menos gradual se han roto, progresivamente, una serie de normas de conducta que nos acostumbraron a vivir sin respetarnos unos a otros. Los gobiernos, que debieran ser ejemplos, burlaron la Constitución y sus leyes, y el poder que debiera controlarlos actuó de forma muy tibia o, en oportunidades, complicándose con esas conductas. La sociedad, sus organizaciones (gremiales, comerciales, sociales, etc.), también mostraron poco respeto por normas y leyes, lo que nos ha llevado a estados de irritación entre nosotros que no son deseables ni nos llevan a la paz. Dice nuestra Constitución: “El pueblo no delibera ni gobierna si no es por medio de sus representantes”, pero el pueblo puede peticionar y tiene derecho a ser escuchado; las instituciones intermedias son herramientas muy útiles junto con la prensa. Finalmente, el pueblo tiene derecho a manifestarse, pero entiendo que en esa manifestación deben respetarse también los derechos de los que no se manifiestan. En este sentido me parece muy correcto que el Estado intervenga cuando los que manifiestan cometen delitos contra la propiedad, contra el libre tránsito en rutas o puentes o cuando ejercen algún tipo de violencia física o moral amparándose en el número y la organización. El protocolo propuesto por el gobierno nacional orienta a ordenar y reencausar la protesta social, y usaría la disuasión en ocasiones en que ésta conculque derechos de terceros, o sea una amenaza para la paz. Lamento muchísimo que la provincia de Neuquén no adhiera a esta norma tan esperada por tantos, dando así un aval para el desorden y la anomia. Miguel Fernández Canepa DNI 7.606.728

Miguel Fernández Canepa DNI 7.606.728


En estos tiempos se ha instalado en la sociedad una polémica que me parece realmente irrazonable. Creo que la sinrazón comienza en un largo período de anomia que se extendió por más de 15 años en los que de forma más o menos gradual se han roto, progresivamente, una serie de normas de conducta que nos acostumbraron a vivir sin respetarnos unos a otros. Los gobiernos, que debieran ser ejemplos, burlaron la Constitución y sus leyes, y el poder que debiera controlarlos actuó de forma muy tibia o, en oportunidades, complicándose con esas conductas. La sociedad, sus organizaciones (gremiales, comerciales, sociales, etc.), también mostraron poco respeto por normas y leyes, lo que nos ha llevado a estados de irritación entre nosotros que no son deseables ni nos llevan a la paz. Dice nuestra Constitución: “El pueblo no delibera ni gobierna si no es por medio de sus representantes”, pero el pueblo puede peticionar y tiene derecho a ser escuchado; las instituciones intermedias son herramientas muy útiles junto con la prensa. Finalmente, el pueblo tiene derecho a manifestarse, pero entiendo que en esa manifestación deben respetarse también los derechos de los que no se manifiestan. En este sentido me parece muy correcto que el Estado intervenga cuando los que manifiestan cometen delitos contra la propiedad, contra el libre tránsito en rutas o puentes o cuando ejercen algún tipo de violencia física o moral amparándose en el número y la organización. El protocolo propuesto por el gobierno nacional orienta a ordenar y reencausar la protesta social, y usaría la disuasión en ocasiones en que ésta conculque derechos de terceros, o sea una amenaza para la paz. Lamento muchísimo que la provincia de Neuquén no adhiera a esta norma tan esperada por tantos, dando así un aval para el desorden y la anomia. Miguel Fernández Canepa DNI 7.606.728

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