El año en que los premios son lo de menos

Quién será el gran triunfador, no se sabe. Lo que es una realidad es que hay mucho enojo por la ausencia de actores negros y latinos entre los nominados a los premios Oscar. Habrá que ver si la polémica que generó esta situación se refleja en los discursos de los ganadores.

Redacción

Por Redacción

Oscar

Hollywood vuelve a desenrollar la alfombra roja para los Oscar, que iluminarán los flashes y por la que correrá el champán en la 88 edición de los premios a lo mejor del cine hoy. Pero este año los que suban al escenario se están viendo opacados por quienes no lo harán: actores, directores y otros cineastas negros. El debate sobre la falta de diversidad robó gran parte del protagonismo a la estatuilla dorada en las semanas anteriores y amenaza con hacerlo también durante la gala. En un sentido es una temporada como pocas: Leonardo DiCaprio está considerado como el candidato casi seguro para alzarse con el premio por su papel en el drama de supervivencia “El renacido”, dirigido por el mexicano Alejandro González Iñárritu, quien a su vez podría hacer historia con un segundo Oscar consecutivo como mejor director. Y Brie Larson es la apuesta casi segura como mejor actriz por “La habitación”. La carrera por cuál será la mejor película está más reñida, con tres de las ocho nominadas casi empatadas. “El renacido”, el filme sobre periodismo de investigación “En primera plana” y la historia sobre la crisis financiera “La gran apuesta” tienen las tres muchas posibilidades de ganar. Sin embargo, quién gane este año podría quedar en un segundo plano porque el debate se centra en otro tema: una discusión a nivel nacional sobre el racismo en los Estados Unidos. La controversia comenzó el 14 de enero con el anuncio de las nominaciones. Por segundo año consecutivo la lista casi no incluye a ninguna persona que no sea blanca y caucásica, y excluye a numerosas estrellas negras y latinas cuyo trabajo fue muy elogiado por la crítica, entre ellos actores como Idris Elba, Benicio del Toro y Will Smith. En apenas unos minutos las críticas llegaron a las redes sociales con el hashtag, #OscarsSoWhite (OscarTanBlancos) e incluso algunos artistas decidieron boicotear la ceremonia. Smith, su esposa Jada Pinkett Smith y el director Spike Lee anunciaron que no irán. En respuesta, la presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, que es afroamericana, anunció el mes pasado cambios en las normas para ser miembro y en las reglas para el voto para que la institución se vuelva más joven y diversa.

Quién gane este año podría quedar en un segundo plano porque el debate se centra en otro tema: una discusión a nivel nacional sobre el racismo en los Estados Unidos.

Muchos subrayan sin embargo que el problema empieza mucho antes que en los Oscar: en los altos ejecutivos de los estudios que toman las decisiones sobre qué películas hacer y que en su mayor parte son hombres blancos de edad avanzada. En vez de aplacarse, el debate público ha ido en aumento, hasta el punto de que los Oscar han pasado casi de ser la ocasión para celebrar los logros de Hollywood a un nuevo foro de un debate mucho más amplio que atraviesa en la actualidad a la sociedad en los Estados Unidos. Por ejemplo, el productor musical Quincy Jones, que será uno de los presentadores, dijo que participaría sólo si le daban cinco minutos para hablar sobre diversidad. Algunos activistas por los derechos civiles llamaron a los espectadores a boicotear la emisión y han planeado protestas para hoy. La atención en torno del tema pone en primer plano también al presentador de la ceremonia, Chris Rock, un comediante afroamericano conocido por defender la diversidad en Hollywood y que se negó a sumarse al boicot. En vez de eso, escribió un nuevo guión para el show sobre la controversia, adelantó a “Entertainment Tonight” el productor de los Oscar, Reginald Hudlin. “A la Academia le parece muy bien. Saben que es lo que necesitamos. Saben que es lo que lo que quiere el público, y nosotros le damos a la gente lo que quiere”. Rock no ha revelado detalles, pero si se tiene en cuenta el pasado del artista, la Academia puede preparase para una crítica sin contemplaciones. Una imagen promocional de la Academia en las redes sociales refleja el clima reinante y la tensión. Muestra a un Rock pensativo y ceñudo, con una lapicera en la mano, mirando una brillante estatuilla dorada del Oscar, el único color en una imagen en blanco y negro. Fuente: DPA.

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Quién gane este año podría quedar en un segundo plano porque el debate se centra en otro tema: una discusión a nivel nacional sobre el racismo en los Estados Unidos.

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