“Búsqueda de ideales como paradigma”
En la incesante búsqueda de un paradigma en el acontecer humano, seguramente desde el inicio de la civilización como un ideal en “seguridad”, prueba de ello nos dan los grandes avanzados de la humanidad, como Pitágoras (580-500 AC), pensador griego, quien nos legó: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, o nuestro ilustre Francisco Pascasio Moreno que en sus coloquios decía: “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías”. Qué buena reflexión, si la asimilan autoridades de gobierno para diseñar y plasmar políticas públicas en su agenda y programa de seguridad.
En este esquema paradigmático que tiende a elevar la calidad de vida de los ciudadanos y en que todos los estados del orbe se hallan abocados y preocupados por el auge de la delincuencia y su embate de violencia inusitada y cruel, que analizada como hecho real o social, tiene su predicamento en la ciencia denominada Criminología, que se conceptúa como la encargada de estudiar el delito, al delincuente, la pena y el control social de comportamientos desviados (causalidad). Como ciencia de la modernidad, máxime en esta era de la innovación, hay que afianzar su predicamento total y espíritu como solución para atenuar la problemática de la seguridad, que no puede cambiar abruptamente, pero sí adelantarnos al delito, ya que lo clásico como reacción no da resultado alguno y la delincuencia continúa, o sea que con más policías, más jueces, patrulleros, más cárceles, el delito y sus efectos siguen preocupando a la sociedad, por lo que es necesario revertir la estrategia y atacar las causas por las que el delito prolifera. Es menester organizar un programa diseñado con premisas de planeamiento a corto, mediano y largo plazo, poniendo énfasis en reformular el programa educativo, dándole una orientación criminológica, asimilando la teoría del “aprendizaje social”, conformando gradualmente un modelo de niño, de adolescente, de hombre y una ancianidad de excelencia y con ello mejores funcionarios, afianzando y reforzando el abanico de los valores humanos, cuasi religiosos como la dignidad, la bondad, la misericordia, la piedad; desterrando la avaricia, la desaprensión y la soberbia. Cómo no desarticular antivalores de la sociedad, como la violencia de género o victimizando a niños o ancianos solo por robarles.
Carlos Rodríguez
DNI 7.578.269
Carlos Rodríguez
DNI 7.578.269
En la incesante búsqueda de un paradigma en el acontecer humano, seguramente desde el inicio de la civilización como un ideal en “seguridad”, prueba de ello nos dan los grandes avanzados de la humanidad, como Pitágoras (580-500 AC), pensador griego, quien nos legó: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, o nuestro ilustre Francisco Pascasio Moreno que en sus coloquios decía: “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías”. Qué buena reflexión, si la asimilan autoridades de gobierno para diseñar y plasmar políticas públicas en su agenda y programa de seguridad.
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