“Nos preocupaba la familia, nosotros estábamos bien”
Lo dijo Inocencio Espinoza, uno de los dos chacareros de Allen que estuvieron un día y medio con su camioneta encajada, en un paraje de la Región Sur, a unos 80 kilómetros de Roca. Destacaron la solidaridad de los puesteros.
“Nosotros no estábamos mal, podríamos haber aguantado una semana más en el campo, peor estaba acá con la preocupación que se generó entre los amigos y familiares”, dijo Inocencio Espinazo, uno de los dos chacareros que estuvieron varados en medio de la meseta luego de que la camioneta en la que se movilizaban se encajara en un camino. Pasaron dos noches durmiendo en la cabina de la camioneta mientras en Allen los daban por desaparecidos y hubo una gran movilización para ubicarlos.
Inocencio Espinazo (74) y su amigo Mario Sánchez (68) no olvidarán jamás la experiencia que este fin de semana les tocó vivir camino a Curacó, un paraje ubicado a unos 80 kilómetros de General Roca en donde no hay señal de telefonía celular y un puñado de puesteros son los únicos que habitan esas solitarias tierras. Lo que ambos emprendieron el viernes como una salida recreativa para comer un asadito y en la tarde del viernes volver a sus casas, terminó siendo la tapa del diario.
“Quedamos encajados”
“Íbamos al puesto de Mansilla y a unos 600 metros antes de llegar nos quedamos encajados con la camioneta en un guadal. Con tanta arcilla la camioneta se encajó hasta que quedó colgada”, contó Espinazo. Los chacareros intentaron una y otra vez desencajar la camioneta pero no hubo caso y cuando empezó a atardecer encendieron una fogata para hacerle frente al frío.
“Los muchachos del puesto de Mansilla vieron el fuego y se acercaron a ayudarnos. Lo primero que pensamos fue en la familia. Se hacía de noche, nosotros no volvíamos y empezaba la preocupación”, relató Espinazo. Al día siguiente intentaron desencajar la camioneta tirándola con caballos de los puesteros pero la fuerza de los animales tampoco alcanzó. La primera y la segunda noche la pasaron entre la camioneta y el puesto de Mansilla.
Durmieron adentro de la cabina de la camioneta y cada tanto prendían la calefacción por las bajas temperaturas.
“Hay que conocer todo el campo para opinar de ciertas cosas”, señaló Espinazo al valorar el enorme gesto de los puesteros que en todo momento los ayudaron.
Además de Mansilla otro puestero de apellido Romero intentó desencajarlos con su camioneta y también terminó con el vehículo averiado.
El domingo por la tarde “el Negro” Espinoza, un vecino de Allen, ubicó a los chacareros y con una camioneta 4×4 pudieron desencajar la Amarok que había quedado varada en el arcilloso guadal.
“Unos 600 metros antes de llegar nos quedamos encajados con la camioneta en un guadal. Con tanta arcilla la camioneta quedó colgada”.
Inocencio Espinoza explicó cómo fue el incidente que generó alarma en la región.
Datos
- “Unos 600 metros antes de llegar nos quedamos encajados con la camioneta en un guadal. Con tanta arcilla la camioneta quedó colgada”.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora