Bob Dylan se aferra a los clásicos en “Triplicate”

¿Poeta del rock sin inspiración? Una pregunta que surge con la edición del nuevo disco del cantautor norteamericano, que aborda otra vez el gran cancionero estadounidense.

Redacción

Por Redacción

Bob Dylan puede permitirse hacer casi lo que le de la gana. Que lo llame la Academia del Nobel no significa que tenga que ir él a la ceremonia, así que tras hacerse de rogar envió a Estocolmo a su colega Patti Smith para que diera las gracias versionando su hit “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”. Dylan tenía “otras obligaciones”.

Incluso sus más veteranos fans se mostraron sorprendidos por la respuesta del primer Nobel de Literatura conquistado por el rock. El legendario cantautor viaja este fin de semana a Estocolmo para ofrecer dos conciertos y, según anunció la Academia Sueca, aprovechará para recoger la medalla y el diploma del Premio Nobel de Literatura en un acto “íntimo”.

Ayer llegó su nuevo disco, “Triplicate”, el primer triple álbum de estudio de su carrera. Pero quienes esperaban una explosión creativa tras el prestigioso Nobel deberán tener paciencia. Y confiar en que estas 30 canciones reunidas en 90 minutos no sean síntoma de una grave crisis de inspiración del hasta ahora incombustible genio.

En esta nueva colección de canciones no hay obras maestras tardías con letras propias como “Time Out Of Mind” (1997), “Modern Times” (2006) o “Tempest” (2012), sino que sigue la estela de “Shadows In The Night” (2015) y “Fallen Angels” (2016). Ambos discos se componen de material completamente ajeno, tomado de las canciones favoritas de Dylan que antaño ya cantó en buena parte su ídolo Frank Sinatra.

De nuevo, el cantautor de 75 años se esfuerza en “Triplicate” por “volver a hacer justicia” al gran cancionero estadounidense, como él mismo ha explicado. Pero lo cierto es que su timbre nasal no casa con los vientos de la grabación ni con baladas como “September Of My Years”, “Stormy Weather”, el clásico de “Casablanca” “As Time Goes By” o “Sentimental Journey”.

Quizá para evitar el estrés de las entrevistas y las preguntas incómodas, Dylan ha publicado en su web una larga conversación con el escritor Bill Flanagan. Según explica, las canciones de “Triplicate” están “vinculadas temáticamente”, de ahí el triple disco. Y ante la pregunta de qué opinarán sus fans más fieles, respondió que las canciones se dirigen “al hombre de a pie, totalmente normal”. “Quizá sea un fan de Bob Dylan, quizá no. No lo sé”.

La estrella del rock, que en sus conciertos suele versionar sus propios hits hasta lo irreconocible, argumenta su respetuosa aproximación a los clásicos románticos y sentimentales de “Triplicate” alegando que esas palabras no pueden “escupirse groseramente”. Pero lo que no le pregunta el entrevistador es cuándo llegará el nuevo material.

Oriundo de Duluth/Minnesota, Dylan lleva más de 125 millones de discos vendidos a lo largo de sus 55 años de carrera, según datos oficiales. Sus anteriores adaptaciones de Sinatra también fueron un éxito mundial y consiguieron nominaciones a los Grammy. Por tanto, el maestro no tenía motivos para despedirse de los clásicos. Pero este nuevo disco del “Picasso de la canción”, como lo llamó una vez Leonard Cohen, no es la osada obra tardía de un Nobel de Literatura.

Sin discurso. Su aceptación del Nobel sería grabada en video.


Bob Dylan puede permitirse hacer casi lo que le de la gana. Que lo llame la Academia del Nobel no significa que tenga que ir él a la ceremonia, así que tras hacerse de rogar envió a Estocolmo a su colega Patti Smith para que diera las gracias versionando su hit “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”. Dylan tenía “otras obligaciones”.

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