El mejor Metallica explotó en el festival Lollapalooza
La banda de James Hetfield reivindicó el heavy metal y elevó la temperatura de la primera jornada del encuentro en el que convivieron distintas vertientes del rock, el pop y la electrónica.
“¡Bienvenidos a la gran familia Metallica!”, bramó James Hetfield con sus brazos bien abiertos desde el borde del escenario principal del Lollapalooza argentino. Y abajo, la multitud se dejó abrazar por el líder de una banda que convirtió al heavy en “metal para todos”. Y lo que pasó en la noche del viernes sobre inmenso predio del Hipódromo de San Isidro fue eso: no todos eran metaleros, pero todos fueron a ver a Metallica. Y todos eran cien mil personas.
La cuarta edición del Lollapalooza en la Argentina, el festival que a comienzos de los 90’s ideó Perry Farrell para despedir a sus Jane’s Addiction y para darle buenos escenarios al costado alternativo de la industria de la música, tuvo en su primera noche a la banda más grande como cierre de una jornada tan ecléctica como lo es espíritu de este festival: de León Gieco a Glass Animals y de Palo Pandolfo a… Metallica.
El inabarcable campo del hipódromo contuvo la esencia de este festival , que busca reflotar ciertas viejas consignas del rock, aquellas en las que se plantaba como contracultura: conciencia verde, espíritu abierto y mucha música al aire libre. Con dos escenarios principales, uno alternativo, donde hoy a las 7 de la tarde tocará Lisandro Aristimuño, y otro más alternativo aún, el “Perry’s Stage”. Pero Lollapalooza no sería lo que es sin su Kidzapalooza, el espacio para los chicos, con música y recreación. Allí tocó el viernes The Helmets, la banda heavy integrada por niños donde descolla Tye Trujillo, el hijo de Robert, el bajista de Metallica. Sí, James tenía razón: somos una gran familia.
El primer gran show del viernes fue, sí, el de León Gieco. Puntual, a las 15:30 y bajo un intenso calor húmedo, arrasó desde el escenario principal del festival con un show poderoso bien sostenido por Infierno 18, la banda que le dio soporte y llevó sus clásicos a un terreno eléctrico como ya lo había hecho con D-Mente. Y abajo, la gente, mucha gente, lo celebró.
El lento anochecer alternó con lo mejor que el rock alternativo nos pueda dar hoy: el pop electrónico de Glass Animal, la electro psicodelia de Caghe The Elephant y el synth pop de The 1975. De a poco se acercaba Metallica. Primero Rancid y luego The XX fueron los “teloneros” del gran show del final. Con su presentación del viernes, Rancid saldó una vieja deuda con el punk rock local: “Es bueno verlos finalmente”, celebró Lars Frederiksen, su frontman.
La noche estaba preparada para los Metallica. El show arrancó con los acordes de “The Ecstasy of Gold”, la genial composición de Ennio Morricone para el clásico del cine del oeste “El Bueno, el Malo y el Feo” y con Tuco, el “feo” en cuestión, corriendo entre las tumbas de un polvoriento cementerio en la escena clásica del filme de Sergio Leone.
El estallido finalmente sucedió con “Hardwired”, el tema insignia de su último disco. Del cual también salió el segundo tema de la noche “Atlas, Rise!”. La primera visita a la discografía clásica fue con “For Whom to Bell Tolls” y “The Memory Remains”. Entre el público y la guitarra de Kirk Hammet se las arreglaron para reemplazar la voz de ultratumba que Marianne Faithfull dejó en su versión de estudio.
La lista imbatible incluyó “Harvester of Sorrow”, “One”, “Master of Puppets” y “Wherever I May Raom”, una visita a las profundidades de su historia con “Sick and Destroy”, “Hit de Lights” y “Fight Fire with Fire” y las nuevas joyas de la banda: “Moth Into Flame” y “Halo on Fire”.
Tras casi dos horas de un show tan arrasador como impecable, llegaron los bises, la ya mencionada “Fight Fire with Fire”, “Nothing Else Matters y la inevitable y celebradísima “Enter Sandman”. El cierre fue con espectaculares fuegos de artificio y con promesas de un pronto regreso. Sólo avisen cuándo, la gran familia los estará esperando.
Hoy será el turno de Lisandro Aristimuño, a las 19, en el escenario alternativo. El plato fuerte del día será The Strokes, a las 22. Antes, veremos volver a Duran Duran, a las 18 en el segundo escenario principal. El menú alternativo propone a Jimmy Eat World, veteranos del punk rock con espíritu post adolescente, Two Door Cinema Club y The Weeknd, el nuevo mandamás del pop.
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