“Vergüenza por la sangre inocente que se vierte cada día”
Al término de un Vía Crucis nocturno conmovedor, el papa Francisco no pudo eludir opinar sobre los conflictos que están hoy desangrando al mundo entero. Manifestó en una oración dolorida e intimista, la “vergüenza por la sangre inocente que se vierte cada día” y por el “silencio ante la injusticia”. Además, pidió “por las víctimas de la violencia y de la guerra” tras las feroces ofensivas de occidente sobre Siria y Afganistán.
El papa Francisco tildó de “masacre inaceptable” el presunto ataque químico en Siria que causó al menos 72 muertos, la contraofensiva de Estados Unidos días después y pidió un esfuerzo a los líderes políticos locales e internacionales para frenar “el baño de sangre.
El Santo Padre también hizo público su dolor por los abusos sexuales de menores en una clara referencia a “los sacerdotes que han escandalizado y herido tu cuerpo, la Iglesia”.
En una jornada de gran intensidad espiritual, el papa dio comienzo a los oficios de Viernes Santo postrándose cuatro minutos sobre el pavimento de la Basílica de San Pedro y escuchando una hermosa homilía sobre la esperanza. A causa de las dificultades que suman sus ochenta años, los problemas articulares y la ciática, el papa tuvo que ser ayudado por dos sacerdote a postrarse sobre el pavimento de la basílica de San Pedro al comienzo de los oficios del Viernes Santo.
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