Vivir sin gas y con los problemas que genera el humo

Por la calle en la que viven, en barrio La Rivera de Roca, pasa un caño de gas. Pero la obra quedó inconclusa y la conexión no llega a las casas. Las familias se calefaccionan con leña, y eso se nota en la salud.

Redacción

Por Redacción

Hasta las pestañas estaba tapado. Los 40 grados de fiebre lo habían dejado exhausto. La madrugada fue complicada para Emiliano (4). Su mamá alimentó varias veces el fuego de la estufa de la habitación en donde duermen los tres, pero la helada se sentía en el interior de la precaria casa de material. El sol de la mañana no trajo el alivio, las temperaturas siguen abajo y sus ingresos también para resolver al fin el problema: es que el día anterior la médica de la salita les dijo que la garganta del nene estaba muy roja y que al pequeño le vendría mejor vivir en un ambiente sin humo.

“Cuando viene el viento de allá me trae el humo para adentro. Y la leña no está seca, pero es lo que encontramos. No estamos en el plan de leña del Municipio”, se lamentó Susana Acosta (39), mientras señalaba el fuego encendido en el tanque para calefaccionar la cocina que recicló su marido, Javier Echavarría (37).

La familia habita en una construcción de ladrillo pero sin piso ni revoque en la calle 602 al 298 del barrio La Rivera, ubicado cerca del río y entre las chacras. Son de Saladas, Corrientes, y viven en ese lugar desde que llegaron a Roca, hace siete años.

Javier es podador pero la temporada terminó y empezó el rebusque: hace changas de albañilería. Es el único sustento, que también se reparte en otra hija que tienen estudiando Magisterio. “Terminé la poda, ahora me tengo que sacar la lotería”, bromeó Javier . La moto que tenían ya la vendieron para techar esa pieza en donde duermen ahora. Les queda un auto con varias décadas de uso pero es lo que utilizan para mover el carro que cargan con leña cada fin de semana, cuando salen por el barrio en busca de palos y ramas para dar calor en la semana.

Para contar con el servicio les falta hacerse de un termo y una cocina apta; sólo tienen un calefactor. Y el nene se volvió a enfermar. “La doctora me dice que la leña tiene que ser seca, porque con esto que prendemos es imposible no humear”, señaló la mamá. “El nene cuando duerme ronca mucho, no respira por la nariz. Tengo el Paf pero me dijo que no le haga, tiene la garganta muy roja. Y eso que fuimos a ponerle la vacuna de la gripe el jueves pasado… pasaron tres días y enfermó de nuevo”.

Postal repetida

Ester Pino (58) también vive en la calle 602, unos metros antes que Susana y su familia. Su casa queda en una esquina y apila varios inviernos sin el servicio que está entre los que se consideran “básicos” pero que muchos no tienen.

“Gasto 1.000 pesos por semana en leña, porque sale $ 500 el bin. Tengo estufa en la pieza y en el comedor, pero en invierno estoy enferma todo el tiempo”, señaló la mujer, que dice que no recibe la leña del Municipio “porque me dicen que es para los que lo necesitan más”.

“Vivo acá hace 25 años y hace 10 que el gas pasa por la calle, pero todavía no puedo tener en la casa”, indicó Ester. “La garrafa me sale
$ 200 y ahora no me queda nada, tengo que cocinar el pan, se me va mucho y no me llega el presupuesto”, añadió.

A medio hacer

La picardía es que en la calle 602 de La Rivera el caño de gas pasa por la vereda y además varios vecinos tienen una obra de conexión a medio hacer y no llega el fluido.

Susana y Javier guardan como reliquia la hoja que les dejó un matriculado sobre el proyecto de instalación a la red de Camuzzi Gas del Sur, fechada en octubre del año pasado. “Vinieron a romper y pasaron los caños pero no volvieron, nos dejaron afuera hasta una zanja abierta”, indicaron los vecinos.

Ester, indignada, mostró el interior de su casa porque “un día vinieron a decirnos que nos iban a conectar el gas. Nos rompieron todo, hasta los azulejos sacaron y no terminaron”.

Desde Camuzzi se informó que los trabajos se enmarcaron en un plan de mejoramiento habitacional que impulsó la Provincia, con un mecanismo similar a la conexión que se hizo en domicilios de Chacra Monte.

“La doctora me
dice que la leña tiene que ser seca, porque con esto que prendemos es imposible no humear”.

Susana Acosta, madre de Emiliano, de cuatro años

El humo es más perjudicial en los más pequeños porque hay más chances de que inhalen partículas volátiles de la quema.

Los más perjudicados

Datos

“La doctora me
dice que la leña tiene que ser seca, porque con esto que prendemos es imposible no humear”.


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