Omnipotencia nuclear
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Yo no voté un monarca, sino un presidente. Ni siquiera lo hice por elección directa, fue una opción forzada por el balotaje (voto prestado). Por eso hoy rechazo legítimamente todo acto propio de una monarquía. Quiero una república con acatamiento a la ley, respetando la Constitución y las instituciones democráticas, tal cual nos fue prometido en campaña por Cambiemos para diferenciarse del gobierno hegemónico anterior.
Existe la ley 2257 que prohíbe instalar centrales nucleares en todo Río Negro, convalidada por un dictamen unánime del STJ. Entonces me pregunto: ¿por qué tanto ciego empecinamiento en avasallar esa ley a través de subterfugios jurídicos o atajos alambicados que agravian la soberanía popular? El referéndum de Sierra Grande, además de “no vinculante”, fue paupérrimo (sólo un 24% de participación ciudadana), por ende irrelevante. Debo confesar que ingenuamente creía que la “omnipotencia” era un estado patológico que sólo se adquiría con un triunfo electoral del 54% de los votos.
Rubén Martín Aranzábal
DNI 5.443.231
Rubén Martín Aranzábal
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