Entrevista con Benito Cerati: música, estética y sexualidad
El hijo Gustavo editó junto su banda Zero Kill, “Unisex”, su tercer disco, en el cual se refiere a su sexualidad y adopta una actitud saludablemente irreverente en sus letras, que oscila entre la lírica de Charly, las influencias de Spinetta y su padre y la androginia glam de Bowie.
El hijo Gustavo editó junto su banda Zero Kill, “Unisex”, su tercer disco, en el cual se refiere a su sexualidad y adopta una actitud saludablemente irreverente en sus letras, que oscila entre la lírica de Charly, las influencias de Spinetta y su padre y la androginia glam de Bowie.
Rodeado por una banda joven, Benito Cerati decidió dejar de lado los aspectos ambient y experimentales de sus dos primeros trabajos “Trip Tour” y “Alien ahead” y luego de una año de mucha exposición en Twitter donde se definió como gay y feminista, volcó todo en las canciones de su tercer disco “Unisex”.
Dueño de una poesía que recuerda mucho al mejor Charly García y que tiene influencias de Luis Alberto Spinetta y de su padre, Gustavo Cerati, Benito dejó de lados las metáforas e imágenes para escribir crudas historias, con una postura cuasi punk pero también de un hedonismo y jugueteo romántico sexual que lo emparenta con la etapa glam de David Bowie, el celibato de Morrissey y la androginia de Brett Anderson.
P- Desde las letras es un disco con un contenido muy directo. Elegiste desde las letras no ir tanto a esas metáforas que te gustaban tanto, es muy directo. Te diría que son casi punks. ¿Por qué?
R- Sí, de hecho me asusté grabando el disco, me parecía demasiado fuerte. Pero me parece que hace bien. La canción “Jesús” tiene que ver con una cuestión medio anticlerical, no es cristiana. Pero tampoco es una rebeldía, la letra habla de buscar en qué creer. Todos estamos buscando agarrarnos de algo para sentirnos vivos y encontrarle significado a lo que hacemos, entonces las religiones por si te brindan eso, por eso hay muchas. Es el momento del cambio de paradigma, de dejar de creer en algo porque cierta religión no te cierra. Es ese limbo de pasar de una cosa a otra y Jesús habla de eso. Estoy de acuerdo en que el clero católico tiene actitudes sectarias y por eso es que relata mi propia caída de eso, de estar en la iglesia y darme cuenta que es otra cosa, estar prohibiendo por prohibir.
P- En varias letras también coqueteás un poco con tu lado más Bowie o Morrisey de ser muy hedonista y hasta hablas de hacerlo con el hijo de Dios. ¿Es fue lo que quisiste sacar?
R- Un poco sí y un poco no, también soy yo jugando a entender a Nietzsche (risas). En un momento pensaba que podía entenderlo y después uno crece y se da cuenta que puede estar resignificando lo que lee 80 veces. Al final todo es percepción y eso es una parte importante de lo que creo. Más que nada la cuestión de “católicos igual buenos”, eso es lo que se cayó. Empecé a conocer muchísima gente atea más buena que los católicos que conocía, había algo que no cerraba. Creo que estamos en una época en la que tenemos que pensar por nosotros mismos más que encontrar gurúes, líderes o referentes. Tenemos que sacarnos eso de que no podemos encontrar nuestras ideas o disidencias con la gente.
P- Cuando definiste tu sexualidad, lo hiciste públicamente, ¿cuál fue la reacción de la gente en Twitter, sufriste a los trolls más conservadores?
R- Sí, total. Creo que es algo que se vive en general. Yo la ligué bastante porque ya era conocido de antes y venía medio que a quebrar idealizaciones o frustraciones proyectadas. Significaba también que estaba creciendo y estaba empezando a pensar desde otro lugar, a pensar en mí mismo. Está bueno que si te devuelven un ataque por ser conocido y decir algo de lo que opinás, caés y tenés a toda tu familia que te apoya. Todo el año pasado fue de descubrir un montón de cosas y de definirme en un montón de situaciones, de volverme inclusive por un ratito extremista hasta darme cuenta que no me llevaba a ningún lado. Igualmente sentí mucha contención de la gente.
Datos
- P- ¿Qué te pasó con la movida urbana del trap?
- R- A mí me gusta, pero ¿sabés por qué? Primero que me gusta mucho que vuelvan las cosas simples. La máquina de ritmos que usan es una 808, que me gusta mucho. Otra cosa que me pasa es que creo que es el único género además del hip hop político que está hablando de lo que está pasando y de las cosas que nos están aquejando. El pop hoy en día acá te habla de la joda o de una minita y el rock habla de lo mismo que hace 50 años y no hay punk. Ahí está la contracultura, la música siempre fue de los inadaptados o los que quieren derribar algo.
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