A diez años del fallecimiento de Néstor Kirchner




El 27 de octubre de 2010 mientras se realizaba un censo nacional, se difundió la triste noticia de la muerte de Néstor Carlos Kirchner. Había nacido el 25 de febrero de 1950 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz y falleció en la ciudad El Calafate, de su provincia.


Abogado y político, fue presidente de la Nación Argentina entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007, Gobernador de la provincia de Santa Cruz entre el 10 de diciembre de 1991 y el 24 de mayo de 2003 y diputado por la provincia de Buenos Aires desde 2009 hasta su muerte.


Un luchador. El hombre que recuperó el valor de la palabra política. Asumió la presidencia con apenas el 22 por ciento de los votos. Fue el que negoció la deuda externa con una quita de casi 70.000 millones de dólares. Fue el que cancelo la deuda y rompió con las supervisiones periódicas del Fondo Monetario Internacional y el que denostó sus indicaciones y recetas que desde 1956, aprisionaban al país y lo conducían al suicidio.


El que se enfrentó con diferentes corporaciones, con la intención de reformular otro país. El que acudió para que accedieran a la jubilación los desamparados de las privadas AFJP y del neoliberalismo.  El que siguiendo el legado de los próceres de la independencia por la Patria Grande potenció el Mercosur y tuvo el honor de ser Presidente de la UNASUR. El que le dijo no al ALCA cuando visitó el país el presidente de EE.UU. George Bush. Fue el que le abrió las puertas de la Casa Rosada a las organizaciones sociales y a los organismos de derechos humanos.


El que consiguió que la economía se subordinara a la política. El que recuperó el peso de la clase obrera devolviendo parte de la legislación laboral arrasada, como las convenciones colectivas, las paritarias. El que trató de ponerle un freno al mercado recuperando parte del poder del Estado.


Fue el que continúo con el juzgamiento de los horrores del pasado, después de conseguir que se anularan las Leyes de obediencia debida y punto final.  El que dispuso como política de estado no reprimir la protesta social. El que no temió enfrentarse a las tapas de Clarín y La Nación. 


Había muerto el presidente que volvió a ilusionar a muchos jóvenes que no eran seducidos por la política y que cumplió en gran medida con su promesa inicial: “No dejare mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”.


 Murió el que acompañó solidariamente a Cristina Fernández en los hitos de su presidencia: la resolución 125 que enfrentó al gobierno con las patronales del campo, la estatización de Aerolíneas y de las AFJP, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales y Papel Prensa que lo enfrentó con los grupos mediáticos mayoritarios.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, no perfectos, son los mejores que ha conocido el país, junto con los de Yrigoyen, Perón y Alfonsín.


Son los que permanecieron en la vereda de la liberación nacional y trabajaron para dignificar a todo el pueblo argentino.
Un emocionado recuerdo al hombre y también a su esposa Cristina Fernández que, con sus respectivos gobiernos justicialistas, como el presidido actualmente por Alberto Fernández persisten empecinadamente en el camino de transformación profunda de la República Argentina en concordancia con los postulados y las banderas que un 17 de octubre de 1945 levantaron el coronel Juan Domingo Perón y su inolvidable compañera Evita: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.

(*) Periodista de Viedma


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