A dos manos y ante muchos aplausos
Daniel Barenboim y Martha Argerich pusieron de pie al público de Berlín, que la noche del domingo celebró con euforia el reencuentro de dos figuras cumbre de la música clásica después de casi dos décadas. Ante un auditorio repleto en la mítica Filarmónica de la capital alemana, el mismo escenario donde ambos habían actuado juntos por última vez en 1996, Argerich ofreció el concierto para piano número uno de Ludwig van Beethoven acompañada por la Orquesta Estatal de Berlín con dirección de Barenboim. La interpretación luminosa y sutil de la argentina en una obra ardua que incluye pasajes de enorme virtuosismo desató una ovación atronadora del público, que Barenboim y Argerich recibieron intercambiando gestos cómplices y empujándose –literalmente– hacia la parte delantera del escenario. Los aplausos sólo cesaron cuando Argerich volvió a sentarse al piano para ofrecer como “bis” una pieza de Robert Schumann y volvieron a ensordecer la sala tras la última nota. Ante la insistencia de un público incansable, la colocación de una segunda banqueta junto al piano anticipó la sorpresa de la noche: los dos pianistas tocaron a cuatro manos y fuera de programa una pieza de Franz Schubert. Al terminar, Argerich reposó la cabeza sobre el hombro de Barenboim, que respondió besándole la mano.