“A Hinricksen lo consideraban un perejil”
Aseguraron que en el galpón nunca notaron nada raro.
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BUENOS AIRES (ABA) . – Exdependientes del empaque y el frigorífico de Nelson Hinricksen en Allen, aseguraron ayer que no notaron nada extraño ni el 4 de junio de 2010 (cuando supuestamente se cargaron los contenedores con más de tres toneladas de cocaína), ni durante las jornadas anteriores. “En Allen a Hinricksen lo trataban de perejil, a nosotros nos preguntaban ¿nunca viste nada?”, le respondió Graciela Uribe, quien fuera empleada del empaque, al camarista Luis Losada que le preguntó cómo se vivió en la ciudad rionegrina el suceso. En tanto, Daniel Flores, maquinista del frigorífico, dijo que el caso –por su dimensión– derivó en “cargadas y bromas de todo tipo”, y recordó su sorpresa cuando en aquella madrugada de hace casi tres años empezaron los movimientos de Gendarmería. El también maquinista Iván Granda, quien cumplió funciones en el frigorífico la misma mañana en que se habrían producido los hechos, fue más allá: aseguró que “si se hubieran cargado 3000 kilogramos de algo, uno no podría no darse cuenta”. Gustavo Villagrán, quien vive en Rincón de Los Sauces, en junio de 2010 trabajaba en el empaque y sostuvo que “nunca se cargó fruta en el empaque, sino en el frigorífico”, al igual que lo manifestó Jorge Benavídez, quien estaba a cargo del autoelevador. En este punto ahondó Raúl Peralta, algo así como el nexo entre Hinricksen y varios de sus empleados. “Alguna vez se pudo cargar en el empaque para el mercado interno, pero es imposible hacerlo para el mercado externo”. Por tratarse de alguien a quien Frutol le quedó debiendo mucho dinero, fue relevante para contrarrestar la hipótesis de la instrucción, una frase final de Víctor Muñoz, el propietario del frigorífico que alquilaba Hinricksen. “En el frigorífico es imposible cargar semejante cantidad de droga, pero más inimaginable es que se concrete en el Alto Valle por el despliegue de gente que se necesitaría para semejante cosa”. El lugar donde se realizó la carga es importante para el resultado del juicio, ya que especialmente un camionero, Antonio Suárez, deslizó que lo mandaron a cargar la fruta al galpón. También Mónica Aguirre, quien clasificaba la fruta, y Mónica Alarcón, quien armaba las cajas, avalaron el desempeño de Hinricksen a quien definieron como ex patrón. En cuanto al rol de Claudio Maidana, mano derecha de Valentín Temes Coto, la mayoría de los testimonios dieron cuenta que aquel desplegaba tareas administrativas pero no más allá de enero de 2010. Muñoz señaló que para renovar el contrato de alquiler del frigorífico tomó a Maidana en carácter de garante, pero Coto le había comentado que Maidana ya no era parte de Frutol. Los testigos también contestes en las maniobras que realizaron “los canadienses” Jacques Joubert y Valdez sacando fruta y removiendo fruta en los días que se investigan. Al cierre de la audiencia testimonió Javier Hinricksen –quien colaboraba con su hermano Nelson– y narró el momento en que se precipitaron los acontecimientos. “Yo no entendía nada, y el entró en una crisis de nerviosismo”.